CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- Al finalizar la década de 1990 y cuando los ‘milenials’ comenzaban a engendrarse en los vientres de aquellos que fueron parte de la generación X, Victoria parecía el escaparte del mundo, llegaron de 1998 a 1999 jóvenes extranjeros que participaban en programas de intercambio, profesores españoles y hasta la comunidad internacional Rashan Go, un grupo de artistas del mundo que vinieron a una presentación en Victoria y permanecieron meses en la ciudad.
Victoria era una ciudad que despertaba a la modernidad, había pasado en 1996 el choque cultural con la llegada de empresas orientales, la fusión de cultura se había concretado para el inicio del año 2000 y justo ahí nació «El Time», primero un restaurante que ofrecía platillos coreanos, más tarde fue el escenario para las bandas locales, los compositores, poetas, pintores y escritores.
«El Time» y su escenario con fondo de pared blanca, color impuesto a los ladrillos de rojo barro, fueron testigos de una generación que vibró con la música de «Mangosta», «Demolish», «Terracería», «Zimbioziz», «Función de Repulsa» celebrando los quince años.
«El concepto inicial era un restaurante de comida coreana, yo llegué por casualidad, por novedoso, me gustó el concepto y la comida, comencé a ir hasta dos o tres veces por semana y al billar, explica Mariano Hernández, quien pasa de ser cliente asiduo a administrador de «El Time».
“Conocí al dueño aunque hablaba cero español y nos comunicábamos por dibujos y señas, unas cuantas palabras en español revueltas con inglés y coreano que fui aprendiendo con él, su nombre era Kim Chul Ho y su esposa Han Lion, quien trabajaba para una empresa maquiladora y la razón principal de que Kim llegara a la ciudad y buscara una actividad legal para permanecer en México”.
«El origen de su llegada era porque la esposa de Kim trabajaba en maquiladoras, él no trabajaba para esas empresas así que ante autoridades de migración «El Time» era su trabajo.
A ellos les gustaba mucho Victoria, Tamaulipas por la cercanía con Estados Unidos y estaban enamorados de las carreteras del estado que además estaban en buenas condiciones y
gratuitas».
«Los jueves había trova, con los mismos chavos que trabajaban en el Time supimos de otras bandas, en aquel tiempo abundaban las bandas de rock en Victoria, desde pop hasta metal y comenzaron a tocar, primero era un grupo permanente y luego llegaron más».
El Time se ubicaba en la esquina del 14 Morelos, era una construcción de sillar que abría sus puertas desde las dos de la tarde hasta las cuatro de la mañana.
Aunque cerraban a las dos, los clientes podían permanecer el tiempo que desearan. No había prisa para los veinteañeros de entonces y se podía regresar a casa caminando.
Antes del año 2000, El Time, fue traspasado debido a que Han, tenía la encomienda de abrir otra empresa maquiladora en Guanajuato, sin embrago, regresan e intentan recuperar de nuevo El Time para hacerlo todo un concepto cultural y el escenario de bandas rockeras de Victoria.
«En esta segunda temporada se remodeló el lugar, se cambió la barra, para entonces el jueves era de trova, el viernes rock y tocaban «División Minúscula», «Niño Desarmador», «Aneurisma» y otras bandas mexicanas que llegaban del Distrito Federal, Guadalajara, Monterrey y otros. Esos contactos con las bandas foráneas las hacía Aurora Chávez, que entonces estaba en Radio Universidad. Los sábados eran de metal, el trash y ese fue el concepto en su segunda temporada, realmente se llenaba mucho», recuerda Mariano.
Joel, era el que llegaba temprano, fue el barman por cuatro años. Las meseras y meseros fueron cambiando, pero los asistentes ahí crecieron.
Luego la modernidad destruyó el árbol en que habían plasmado sus manos los poetas de Akbal, un grupo cultural que también llegó al time con poemas y teatro experimental.
De ellos algunos ya partieron a sus lugares de origen, serán los eternos chavos de corazón…




