31 diciembre, 2025

31 diciembre, 2025

El PRI no entendió nada

Catalejos

El priísmo tamaulipeco se metió en un juego muy peligroso. Todavía no se conocía del todo la magnitud numérica de la derrota, cuando ya se había desatado una «cacería de brujas» al interior de ese partido. 

El objetivo: detectar a los culpables y aún más allá, identificar a los traidores que habrían entregado la gubernatura de Tamaulipas a la oposición, a cambio de quién sabe qué.

En el vértigo de las primeras horas, acaso por la frescura de la herida, algunos priístas -comunicadores incluidos- incurrieron en evidentes excesos como el linchamiento mediático de quien le tomó una fotografía a Baltazar Hinojosa en el búnker del PRI, cuando ya todo era tristeza la noche del 5 de junio.

(La afrenta puede ser grande de acuerdo a sus códigos de lealtad, pero apenas anecdótica si se considera el tamaño de la debacle que vivieron).

Así de confundido anda el tricolor. Como el boxeador que cae noqueado a la lona e intenta levantarse con los ojos cegados por la sangre y el sudor, no alcanza a comprender qué fue lo que le ocurrió.

Las acusaciones apuntan en todas direcciones y se cruzan entre sí: señalan lo mismo al Secretario de Gobernación Osorio Chong, que a la estructura del gobierno estatal, pero también hay reproches para el equipo que acompañó al candidato a lo largo de la campaña.

La lista es larga y comprensible en algunos puntos. 

El problema es que el PRI está cayendo en el peor error que podría cometer después de la estrepitosa derrota del domingo. 

Al levantar hogueras para quemar a las supuestas brujas, se olvidan del único instrumento que podría resultarles útil en estas horas amargas: la autocrítica.  

El humo les impide ver que lo ocurrido el domingo es algo mucho más grave que las omisiones que pudieran haber cometido uno, dos, o cien operadores.

En el fondo el PRI se enfrentó a la muestra más clara del hartazgo de la ciudadanía tamaulipeca, que salió a votar con la clara consigna de arrebatarle el poder que amasó a su antojo durante más de 86 años.

La crisis que ya vive ese partido será mucho más prolongada si insisten en una obsesiva búsqueda de culpables, en lugar de preguntarse lo que han hecho mal como administradores absolutos del Gobierno.

Porque hasta ahora, a cuatro días de la elección, confirman aquella sentencia sobre el sistema priísta que publicó The Economist el año pasado, cuando el presidente Peña Nieto hacía hasta lo imposible por sacarle la vuelta a los escándalos de corrupción. 

No entienden que no entienden. 

Comentarios: mdominguezf@gmail.com
Twitter: @migueldmz

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