Cada priista de los encumbrados, de los de las grandes compensaciones, de las comercializadoras, los choferes, las asistentes y demás lujos se lame a su manera las heridas que les dejó la locomotora azul que les pasó encima y que los echó de la posibilidad de seguir en el poder en Tamaulipas a partir de octubre.
Así es mis queridos boes, hay los que ya se fueron, los que planean irse, los que siguen borrachos para ver si cuando se les pase la cruda despiertan de lo que esperan es sólo una
pesadilla y hay también los que arremeten en las redes contra todo aquel al que le vean cara de ‘traidor’, mal agradecido, vendido, doble cara.
Pero para el coordinador general de la campaña de Baltazar Hinojosa la cosa es más sencilla, Toño Martínez no parece inmutarse por lo que pasó, el día que el candidato reconocía
la derrota él sonreía burlonamente como si le valiera un cacahuate (el término adecuado lastimaría los oídos de los castos), pero este miércoles se mostraba bien contento, animado y bailando al ritmo de ‘azul’.
¡Qué!, y hasta con eco, gritarían sorprendidos esos priistas que ahora andan en la caza de traidores, pero para ellos es que describiré parte de la noche que este miércoles disfrutó en el Domo Care el máximo operador político tricolor de Tamaulipas, el del colmillo más retorcido, el invencible (sic), el gurú de la política estatal, el ¡ay nanita!.
Resulta que Toño se la pasó de lo lindo en lo que antes era el Palenque de la Expo Feria de Guadalupe, hoy Domo Care donde se presentaron esa noche Cristian Castro y Aleks Syntek en concierto.
Y sí, tres días luego de la derrota histórica, la única en casi 90 años, la que quedará inscrita en los libros del acontecer estatal, Toño Martínez se contoneaba y cantaba al ritmo de los éxitos de los dos artistas.
Enfundado en su camisa azul (el color de moda ahora en Tamaulipas), Toño Martínez compartió la segunda fila, casi encima del redondel con el alcalde priista de Guadalupe, Francisco Cienfuegos y las esposas de ambos.
Y no vayan a pensar que había que darle ánimos al coordinador de la campaña priista, no’mbre, estaba tan prendido que para quienes no le conocían era imposible imaginar que siendo el responsable de hacer ganar a Baltazar y habiendo recibido tremenda derrota estuviera de tan buen humor.
No pude resistir clavar mi mirada en él cuando Cristian Castro cantó uno de sus mayores éxitos: Azul, me parecía como que a Toño se le saldrían las lágrimas por lo del domingo, pero nada, parado, su contoneo hizo ritmo con su garganta y como el resto del Domo Care, le entró a la cantada de:
«Es que este amor es azul como el mar azul, como el azul del cielo nació entre los dos azul, como el lucero de nuestra pasión un manantial azul … que me llena de amor».
Pero vuelvo a lo que decía arriba, mientras Toño Martínez se pinta de azul, en Victoria y el resto de la geografía hay priistas que lejos de mostrar madurez y grandeza ante la derrota, han emprendido una cacería de lo que ellos llaman traidores y que no es más que escudriñar las cuentas de las redes sociales para detectar a quienes hoy ponen cabezas de vaca, se visten de azul o ponen leyendas de apoyo al gobernador electo.
Me pregunto y les pregunto a los ‘ardidos’ ¿qué van a ganar señalando a los que según sus parámetros ahora son traidores?, la respuesta es nada, al menos nada positivo, lo único que van a lograr es seguir perdiendo, porque mientras se estén dado hasta con la cubeta, tardarán más en levantarse del suelo hasta donde el tsunami panista los aventó.
Me pregunto ¿dónde está la dirigencia para poner orden?, ya sé, la dirigencia está donde estaba antes, en la campaña, cuando Baltazar se hundía ellos hacían como que trabajaban, contrataban encuestadoras para que dijeran que estaba arrasando, por eso hoy no esperamos que haya un manotazo o un llamado a la cordura y la unidad.
A esos mismos hay que preguntarles qué hicieron para que Balta ganara, se enojan porque perdió y buscan culpables sabiendo que ellos son tanto o más que los que ahora están culpando.
Les reclaman a sus compañeros de gobierno que apoyen hoy a Cabeza de Vaca y hasta les echan en cara que de gobierno han comido, como si ser burócrata te obligue a votar por el partido del que llevó al poder al jefe.
Por eso, que alguien tiene que ponerles un hasta aquí a los ‘ardidos’, no estaría de más que se junten con Toño Martínez y si no les queda de otra pues hasta bailen y canten al ritmo de azul, digo porque no sería saludable que pasaran seis años destilando amargura.
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