A 15 días de que azotara el huracán azul aquel 5 de junio, el PRI sigue como principal damnificado y en lo que pareciera el último coletazo ayer se fue al suelo el que parecía un
roble fuerte e indomable: Manlio Fabio Beltrones.
Así es mis queridos boes, el hombre del mito, arrogante, inalcanzable y del colmillo más retorcido en el PRI, renunció ayer a la dirigencia nacional del tricolor dos semanas después de que fuera vapuleado junto a 7 de 12 de sus candidatos a gobernadores por el PAN.
Con el ex gobernador de Sonora también se van al ‘caño’ sus aspiraciones de ser el candidato del PRI a la presidencia de la república y por ende su terca obsesión de ser nuestro presidente, como si lo mereciéramos, como si México siguiera transitando en la década de los 70s del siglo pasado.
La de Manlio fue una salida por la puerta de atrás, se va luego de fanfarronear por el país en plena campaña asegurando un día que ganarían las 12 gubernaturas y otro cuando la humildad lo invadió que serían por lo menos 9.
Vino a Tamaulipas un día a meterle el pie ‘sin querer’ o tal vez queriendo a su candidato Baltazar Hinojosa al decir que tres de sus candidatos a alcaldes estaban ligados o amenazados por el narco y metió en un embrollo del que no salió a su partido y candado en Tamaulipas; igual hizo en Quintana Roo, ambas gubernaturas quedaron en la lista de perdidas.
Manlio fue y vino presumiendo encuestas que predecían carro completo, se lo creía y se lo creían en el PRI, se engañaba y los engañaba, pero ayer no pudo más, tuvo que quitarse la máscara y mostrarse como el perdedor que fue, que es y se anunció que se va de la dirigencia.
«En congruencia con el compromiso de servicio y disciplina que asumí, es por ello que hoy presento mi renuncia ante esta Comisión Política Permanente», dijo en un discurso que no sorprendió porque la suya era una ‘renuncia anunciada’.
«Los priistas estamos obligados a hacer una seria reflexión sobre lo que ocurrió en la elección del 5 de junio… No admito que la errada conseja de que con otros candidatos los resultados habrían sido diferentes. Sin reducir un ápice la importancia de lo ocurrido, debemos sentirnos orgullosos de los triunfos».
Pero nunca en su extenso discurso Manlio tuvo un dejo de humildad y autocrítica real sobre los últimos actos del PRI, por ejemplo en el Congreso federal al ‘traicionar’ a los ciudadanos con una tijereteada ley 3 de 3 que formamos casi 700 mil ciudadanos en todo el país.
Ahora la pregunta en el PRI es ¿quién para sustituirlo?, unos ya apuntan que Miguel Ángel Osorio Chong, tal vez el más visible adversario de Manlio en el PRI y también suspirante a la presidencia de la república.
No se sabe, lo que sí es un hecho es que en los 7 estados en que el PRI mordió el polvo muchos han de saber que tienen que poner sus barbas a remojar.
Me refiero a la dirigencia estatal que aún encabeza Rafael González Benavides y en los comités municipales donde presumían ventajas que los colocarían el 5 de junio dos a uno; el resultado todos lo sabemos.
¿Quiénes de Tamaulipas se irán con Manlio?; es una pregunta que de Nuevo Laredo a Tampico y de Matamoros a Tula muchos se hacen desde ayer.
Por lo pronto ahí levantaron la mano por la dirigencia estatal varios personajes, unos directamente y otros a través de sus operadores: Manuel Muñoz en un video raro y con un mensaje tan confuso como sus méritos para dirigir a su partido, el diputado Alejandro Guevara en un video que fue interpretado como un: aquí estoy; Enrique Cárdenas del Avellano
que abiertamente dice quiero y puedo aunque sus compañeros no le han quitado la etiqueta de la tradición, tal vez tendría que convencer primero a su esposa que a los priistas y Ernesto Robbinson Terán al que señalan como una buena opción incluso sopesada en la casa del poder estatal.
Pero hablaba de los últimos coletazos del huracán azul, habría que anotar también entre los daños al PRD nacional, partido con el que el PAN fue en coalición en tres de los siete estados en que ganó.
Y es que solo el PRD no ganó nada, por lo que Agustín Basave, dirigente nacional comenzó a ‘apestar’ desde la noche del 5 de junio y este fin de semana anunció que también se va; él el 2 de julio.
«La normatividad interna y la cultura política imperante, obstaculizaron mi presidencia al grado de que antes de cumplir dos meses en el cargo tuve que poner mi renuncia sobre la mesa para afianzar mi autoridad y sacar adelante las alianzas que consideré y considero indispensables para derrotar al PRI», dijo en su carta de renuncia.
Basave señaló que la única forma de seguir en la dirigencia era pertenecer a una corriente interna, lo que no aceptaba. Se va pero se queda como diputado federal. Seguro en Tamaulipas también sobran dirigentes del PRD.
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