1 enero, 2026

1 enero, 2026

«Los guaruras»

Diagnóstico Político

1.- Las pasadas campañas políticas provocaron una cierta apertura en el mercado del trabajo, y ello permitió reclutar a las personas que se columpian entre la marginación, el subempleo y el “multichambismo”. Del diverso personal político que usan los candidatos para sus campañas, destacan los servidores llamados “guaruras”, que son una combinación de ayudantes, guardaespaldas, cupidos y pilotos.

2.- Es mucho el dinero que se gastan en mantener a los “guaruras”, porque los hay de diferentes clases, aunque la condición esencial es que “meneen” la cabeza hacia abajo y digan “sí”.

3.- Ciertamente el trabajo de “guarura” no es de los que se deben envidiar, porque estos hombres, impreparados generalmente, no tienen casa fija, duermen recargados en el volante del coche del “señor”; comen tan aprisa como si hubieran robado lo que están comiendo; y hacen sus necesidades corriendo, en los parques o en los sitios baldíos.

4.- Por otra parte, deben tener buen oído para que a las primeras de cambio capten lo que les dijeron y no se vuelvan unos pobres preguntones; deben tener buena condición física, porque habrá veces en que la tengan que hacer de cargadores.

5.- Además deben saber manejar con delicadeza la situación de las “féminas” para llegar por la “otra” de su patrón; y deben tener buen humor para reírse de las mil tonterías que el “señor” les cuente cuando ande divirtiéndose.

6.- Es evidente que el dinero que se gasta en ellos no sólo es de sueldos, viáticos y combustible; sino también en chácharas que se les tienen que comprar a los “guaruras”.

7.- Por ejemplo una pistola automática con balas expansivas, y entre los disfraces que deberán tener, se cuentan un sombrero, un casco, una “gorra café”, un traje de noche, de playa, unos lentes de carey; zapatos normales, tenis, botas federicas y de vaquero, etc.

8.- Los “guaruras” no salvaron a ninguno de los Kennedy de las balas de los asesinos; tampoco a Martín Luther King y menos a Roland Reagan cuando lo balacearon a tres metros de distancia.

9.- No son mercenarios a la antigüita que se mueren por su jefe o con su jefe. Son ahora simples auxiliares que forman parte del círculo cortesano que le brinda luz y sonido al “señor”; pero de ninguna manera consideran que deben correr la suerte de su patrón.

10.- Los “guaruras” no dejan de ser también un peligro, pues en el homicidio de Luis Donaldo Colosio, se les atribuyó responsabilidad en la consumación del crimen. Las investigaciones posteriores al crimen, demostraron que el cuerpo de seguridad de Colosio, se prestó para que se cometiera el homicidio, violando el principio de lealtad que le debían a su jefe.

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