22 enero, 2026

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Confesionario

¿Con qué ojos?

Confesionario

Hubo aplausos, pero no sonrisas, no había motivos, no era un festejo, era el primer encuentro entre el único candidato a la gubernatura del PRI en Tamaulipas que ha perdido una elección y los que tenían que hacerlo ganar, por eso en las gráficas se ven caras largas, miradas perdidas en el infinito y uno que otro ‘puchero’ por el reparto de culpas que hizo Baltazar Hinojosa Ochoa ayer ante la estructura tricolor en Victoria.

Así es mis queridos boes, fue una reunión a puerta cerrada, a la que a los convidados (de las confianzas de Balta) se les impidió entrar con celulares y otros aparatos con los que pudieran grabar, fotografiar, lo que de entrada no les gustó a muchos.

La prensa afuera, a la expectativa, viendo las decenas, cientos de celulares que no dejaban de sonar, mientras que adentro los delegados, los secretarios priistas, los líderes, la dirigencia y el candidato hacían el acto de contrición después del mediodía.

Medida un poco contradictoria, porque el mensaje íntegro de Baltazar fue distribuido por su oficina de prensa.

Tres semanas después de la derrota Baltazar, manejando su camioneta y más cercano que nunca con periodistas y sus propios compañeros del PRI hizo suya la parte de la culpa que le corresponde o al menos que su análisis muy personal le señala.

«Yo les vengo a decir…a todos ustedes que forman parte de nuestra autoridad de nuestro instituto, yo asumo mi responsabilidad, sí tuve mucho que ver en lo que tiene que ver con los resultados de mi partido. No soy de los que piensan que mi campaña estuvo muy bien y que en su momento no tengo culpas, claro que soy responsable».

Pero también le repartió a la autoridad federal, a la local y reconoció que el tema de la seguridad fue el que generó el hartazgo que los echó del poder.

Cuando uno lee la transcripción del mensaje de Baltazar ante los suyos, jamás se encontrará el nombre del vencedor Francisco Javier García Cabeza de Vaca, tampoco el del PAN y deja la impresión que pese a las tres semanas de reflexión y al ‘mea culpa’ no se le da ni una pizca de crédito a quienes desde la trinchera azul también hicieron campaña, más bien el ex candidato tricolor no quita el dedo del renglón y los acusa aunque más ‘quedito’.

«No desconozco que la estrategia dos tres días antes de la oposición (PAN) de hacer una estrategia terrible en materia de amedrentar, de hacer esos esquemas de contención y de atiborrar con lo más feo que es de llegar al soborno para la compra de estructura y esas cosas que se dieron».

Queda claro entonces que la relación de Baltazar con el gobernador electo está en ceros, porque con afirmaciones como la anterior no hay mucho espacio para la diplomacia.

Lo está bien claro también es que Baltazar ha decidido ‘tomar’ el PRI estatal, no como dirigente formal, pero sí como líder moral luego de que a partir del 1 de octubre ese instituto quedara huérfano al convertirse en oposición como nunca en su historia.

Cuando habló con los periodistas les dijo que si bien no tiene un favorito entre los que han alzado la mano para pedir la dirigencia: Édgar Melhem, Alejandro Guevara, Enrique Cárdenas, Manuelito Muñoz, Efraín De León, Neto Robbinson y otros chiflados, si buscará que se escoja al mejor hombre a los mejores para acompañarlo en el partido.

Dijo que encabezará el frente opositor para defender la oferta política de su campaña y también señaló que ahora verán de qué están hechos los de enfrente.

Y viene entonces mi reflexión sobre el regreso de Baltazar y cómo y con quiénes se dio. En principio habría que ver si el ex candidato cuenta con el apoyo de las otras figuras del PRI de Tamaulipas que también cuentan y tan cuentan que sus ausencias se notaron en la campaña que se perdió.

Me refiero entre otros a los también aspirantes a la gubernatura que tras la designación de Baltazar parecieron desmarcarse, pintar su raya del candidato y no pocas veces los oímos expresar en privado que no se les tomaba en cuenta, que no les valoraron.

Mi pregunta es si no se sumaron a quien tenía la posibilidad de ser el sucesor de Egidio Torre Cantú en la gubernatura ¿se sumarán ahora que la aspiración es a ser el líder moral de los despojos del PRI?.

¿Verán esos suspirantes que quedaron en el camino a Baltazar como el líder de oposición que necesitan para hacerle frente al PAN y su gobernador Cabeza de Vaca?.

¿Quién pondrá el dinero para pagar a esas estructuras que ayer se dijo hay que mantener e incrementar, junto con rentas de edificios, nóminas de comités, dádivas a seccionales e incentivos para convencer a los ciudadanos a que vuelvan a voltear al PRI?

Como ven hay en el aire más preguntas que respuestas y no hay por ahora quién las redonda del bando tricolor.

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