22 enero, 2026

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El futuro del PRI

Catalejos

La reaparición de Baltazar Hinojosa Ochoa en Tamaulipas confirmó que el diputado federal no tiene la menor intención de hacerse el invisible en la política partidista de su estado.
Por el contrario, en sus declaraciones a la prensa insinuó que busca asumir el liderazgo moral que quedará vacante a partir del 1 de octubre, cuando el gobernador Egidio Torre Cantú deje de serlo. 

Descartó por completo buscar la dirigencia estatal que debe dejar Rafael González Benavides, y a pregunta expresa de si apoyará las aspiraciones de Édgar Melhem Salinas, respondió que no tiene un favorito, pero desde luego buscará pesar en la decisión final.

Vale la pena releer con atención un par de frases que “disparó” ayer el excandidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

-“Sí voy a tener mucho qué ver en mi partido, voy a participar para ver finalmente que se escoja no sólo a una persona, sino que se escojan a los mejores en estos momentos que pudieran tener las riendas”.

-“Lo que quiero es contribuir finalmente a la unidad de mi partido y sobre todo buscar para que durante las próximas semanas o meses se impulse a un grupo importante, en el cual no tengo la menor duda que voy a formar parte, para que se trabaje lo que será el inicio de la oposición, de crear un frente común de oposición”.

Antes durante el mensaje que brindó en su reencuentro con los integrantes del Comité Directivo Estatal del PRI, también ofreció declaraciones que ayudan a comprender fielmente lo que pasa por su cabeza a poco menos de un mes de la dolorosa derrota que sufrió en las urnas. 

Dedicó un largo espacio a la autocrítica, pero también a señalar factores externos que contribuyeron a la debacle. Se quejó por ejemplo de la iniciativa del matrimonio igualitario, presentada por el presidente unas semanas antes de la elección. 

Reconoció que la sociedad le cobró la crisis de inseguridad que tantos agravios ha causado a la población.

Deslizó como la principal causa de su derrota, lo que ya muchos han señalado en las últimas semanas: el hartazgo social traducido en un evidente sentimiento “anti-PRI”.

Sobre su responsabilidad, confirmó que a media campaña hubo una reunión en Matamoros con representantes del Comité Ejecutivo Nacional en la que se tomó la decisión de hacer un viraje en términos de imagen.

En fin, el mensaje de Hinojosa Ochoa para la estructura estatal del PRI sirve para inaugurar el principio del fin de una época para el priismo. La conducción de  González Benavides sobrevive gracias a un tanque de oxígeno, pero en la realidad ya ha comenzado la sucesión más compleja que enfrentará ese partido en Tamaulipas, y en la que evidentemente el
excandidato pretende participar activamente.

Lo anterior no es un dato menor si consideramos que la selección de Hinojosa Ochoa como abanderado del PRI no estuvo exenta de intensos jaloneos. Por ello cabría preguntarse, ante la reaparición de Baltazar con ánimos de protagonista en la política interna de su partido, ¿cuál será la actitud de aquellos que se quedaron en la carrera para ser elegidos como candidatos a principios de año, y que se sintieron maltratados durante la campaña?

Para el partido tricolor las cosas todavía pueden ponerse más feas.

Comentarios: mdominguezf@gmail.com
Twitter: @migueldmz

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