12 enero, 2026

12 enero, 2026

Balta, la difícil oposición

Polvo del camino

El autor es Premio Nacional de Periodismo 2016.

Por supuesto que en Tamaulipas el PRI no estaba preparado para la derrota. Y sin embargo sucedió, motivo por el cual será oficialmente oposición a partir del primero de octubre.

Por ahora todavía navega con la inercia de lo que resta al sexenio y ello de alguna manera impide que “se le meta mano” en serio. Por supuesto hablamos de su dirigencia estatal que su militancia no sabemos hasta dónde haya sido mermada después de lo sucedido el 5 de junio. Porque de que hay deserciones en función del reacomodo sexenal, eso-que-ni-que. “Nada es para siempre”, “lo que empieza termina” “u lo que sube, tiende a bajar”, dirán aquellos que con singular alegría cambiaron de camiseta o están en proceso de lograr el anhelado acercamiento al régimen que se avecina. Aquí entre nos, pareciera que el PAN tampoco estaba preparado para la victoria. De todo este enredo lo único cierto es que el mayor perjuicio lo sufrirá la comunidad en considerando que el pleito será político y nada más.

El asunto es que por estos andurriales el PRI pronto pasará a ser lo que jamás imaginó y en condiciones verdaderamente lastimosas (además de lastimeras), sobre todo para quienes se harán cargo de los despojos del partido que gobernó todos los años después de la genial idea que dio lugar a su fundación. Obvio es que no contará con recursos oficiales suficientes que sirvan de soporte a una tarea intensa, apasionada y muy similar al apostolado de los más insignes ejemplos religiosos. Nada más para que vea el tamaño (del sacrificio) que en este caso sí cuenta e importa.

Sea que los funcionarios del CDE tendrán que realizar su labor “por puro amor al arte”, aunque considerando que no habrá sueldos ni nómina que lo avale, es probable que a su partido sólo le dediquen sus horas libres.

Eso significa que serán dirigentes de medio tiempo porque en el otro medio habrán de buscar la forma y manera de sobrevivir fuera de la política, auténtico sacrificio para quienes no se concebían expulsados de las nóminas de gobierno. La mesa tenebrosa del café apuesta que no será extraño encontrar a destacados próceres del tricolor atendiendo puestos en cualquier tianguis de lejana ubicación, como quien dice incrustados en el comercio informal que será más o menos donde tendrán cabida y tal vez hasta de “fritangueros”, dicho sea sin ganas de ofender. Es una exageración por supuesto, sin embargo, dibuja el escenario que podrían enfrentar los nostálgicos que gozaron a plenitud las mieles del poder. Los mismitos que retornarían a su condición de humanos.

Ciertamente el PRI contará con las prerrogativas de ley pero no habrá dinero que alcance por la sencilla razón de que se trata de reconstruir al partido, que no será cualquier cosa
porque dícese que la vergüenza podría durar toda la vida y aún más allá. Y la vergüenza dicen, también tiene precio. Hasta ha de creer. De manera que para ser priista ahora cuando menos hay que usar máscara. (Con todo respeto para los mapaches). En el tricolor no hay cicatrices porque la tragedia lo dejó irreconocible. Y no hay división porque, como dijo aquel soldado a su general después de la batalla: “ni los cuente, ¡todos están muertos!”.

Baltazar Hinojosa Ochoa recién señaló que encabezaría una oposición responsable. Él sabe que no hay más remedio que enfrentar los hechos con dignidad aportando confianza para la guerra que se avecina, pero hay que estar conscientes que la resurrección no será ni pronta ni expedita e irá mucho más allá de los tres días que refieren las sagradas escrituras y más cuando existen evidencias de que fue negado más de tres ocasiones antes del trágico amanecer del 6 de junio. En este sentido se confirma que la derrota sigue siendo huérfana. Y ni modo que sea invento.

EL PRI SE LAS VERÁ NEGRAS.
Quedamos en que la reconstrucción del PRI en Tamaulipas será una obra de titanes sin sueldo, en tanto que los haberes que por ley le corresponden apenas alcanzará para mantener el inmueble de por sí abandonado desde hace años. ¿Reconquistar la confianza?, esto sí que está en arameo cuando a la vuelta de la equina asoma el proceso rumbo a Los Pinos. Aquí sí que el tricolor se las verá negras. No olvidéis que Peña Nieto perdió en Tamaulipas con una diferencia de cien mil votos ante Josefina Vázquez y de paso también volaron seis diputaciones federales y las correspondientes senadurías. Y eso que el PAN todavía ni soñaba con la gubernatura.

En concreto, como dijo el albañil, si el PRI no se pone las pilas de ipso-facto está en riesgo de convertirse en oposición por los días de los días. Por ahora las palabras sobran aunque el gran problema es, ¿por dónde empezar?. Aquí el “borrón y cuenta nueva” no funciona ni siquiera para rendir cuentas al SAT. Así que será mejor hacer números y entrarle a “la talacha” pero sin dejar de ver el campo de batalla cubierto de cadáveres.

Usted dirá que la situación se complica porque no sólo es Tamaulipas y “más pior” con el CEN tricolor descabezado tras la graciosa huída de Beltrones. ¿Y tú Rafa, no es tiempo ya de ponerte las botas y hacer camino?.

SUCEDE QUE
Tal vez el escribidor esté errado o peque de ingenuo, pero si en verdad se trata de beneficiar al estado bueno sería que el próximo régimen retomara algunos proyectos de su adversario principal, sobre todo el relacionado con la cultura. En este caso no está por demás señalar que sería la primera ocasión en establecer una auténtica política de estado sobre el tema. Por ejemplo, ¿habrá cambios en el Festival Internacional o desaparecerá?. ¿Y qué tal el Instituto superior de arte o la presunta creación de una facultad de letras?.

Y hasta la próxima.

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