2 enero, 2026

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Laberintos del poder

Cien días

Laberintos del poder

En el principio de la semana que está a punto de finalizar, una frase conocida en los albores de todo gobierno, volvió a resonar en Tamaulipas.
Los Cien Días.

Esas tres palabras –todos lo saben– se refieren por tradición política al arranque de una administración pública, sin importar su orden o competencia, para dar a conocer las acciones que proyecta llevar a cabo en ese lapso, como respuesta inmediata a la problemática de un municipio, de un estado o del país.

Quizás parezca desfasado el comentario, a la luz de la lejanía con el día en que dio a conocer ese plan de trabajo para la Entidad el gobernador electo, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, pero en mi opinión un factor debe ser tomado en cuenta en ese sentido.

Dentro de los tres objetivos medulares planteados, uno de ellos hace palidecer por su alto impacto social y económico, a los otros dos, inversiones y finanzas.

Me refiero al de la Seguridad Pública.

En la percepción de su servidor, incluir en esta ocasión ese objetivo, el cual no es común en esos planteamientos, le da un vuelco a un estereotipo gubernamental, porque cala en una de las heridas más profundas que sufre la sociedad tamaulipeca, pero al mismo tiempo genera –de hecho ya lo hizo– una expectativa que vale la pena cuidar. Trataré de explicar esta visión personal.

Nuestra patria chica, todos lo sabemos, sufre un grave problema en materia delincuencial. Han sido años de padecerlo y para responder a esa circunstancias se han llevado a cabo docenas de estrategias, han desfilado decenas de personajes y se han invertido miles de millones de pesos –sobre todo el gobierno estatal saliente– con un saldo que hasta ahora parece no tener un final feliz.

¿Cuál es esa expectativa que debería inquietar?
Se la comento: A raíz de ese mensaje, he escuchado en las cercanas 72 horas a muchos ciudadanos tamaulipecos decir, convencidos, que en poco más de tres meses la inseguridad ya no será un problema tan grave, lo cual confirma tres verdades: Una, que la imaginación vuela mientras la realidad apenas camina, dos, la desesperación de las mayorías por volver a respirar tranquila; y tres, el tamaño de la confianza social en quien gobernará a la Entidad los próximos seis años.

Es ésta una modesta opinión: Se debería dejar claro a la gente –para evitar decepciones injustificadas– que la seguridad no se alcanza de la manera como se pavimenta una calle, sino que es un proceso que dentro de un nuevo plan apenas se iniciará en esos primeros cien días y tendrá resultados, como todos lo deseamos, a lo largo de la administración.

Como tamaulipeco, también deposito mi confianza en ese buen propósito y deseo que el nuevo gobierno lo logre. Es una tarea en la que el Estado ha hecho lo que ha podido y espero en los siguientes seis años que se pueda hacer más.

Pero cuidado, mucho cuidado, con los riesgos de la percepción…

MUCHOS EXITOS Y UN RIESGO
En la antesala de concluir, la administración de Egidio Torre Cantú tiene una medalla que puede presumir en el plano nacional, en el terreno de la salud.

Tamaulipas es líder nacional en programas de prevención y promoción de la salud  en los años 2012, 2013 y 2014  y podría obtener nuevamente el primer lugar en 2015, en la reunión “Caminando a la Excelencia», a finales de agosto.

Tiene razón el titular del área, Norberto Treviño, cuando sostiene que la siguiente administración no va a partir de cero e iniciará con una situación de salud muy adecuada. Lo que se ve, no se discute.

Sólo un riesgo percibo en ese terreno: el protagonismo de funcionarios como el Subsecretario Gabriel de la Garza, quien intenta “hacerse querer” por la nueva generación del poder y minimiza ante el futuro inmediato el trabajo de algunos subordinados, para intentar lucir él los logros alcanzados.

La salud ha dado brillo a este sexenio. Ojalá que no lo oscurezcan acciones como éstas…

Twitter: @LABERINTOS

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