2 enero, 2026

2 enero, 2026

Crónica urbana

Porque las flores aman

Crónica Urbana

Y bien es poesía, pero poesía científica, porque es verdad que la ciencia  al principio y al final  se une a la experiencia de la magia y lo divino, que es la poesía que embruja.

Mi madre Paulina, desde niño me enseñó a querer a las flores. La veía dibujar sus contornos y hacer armazones de alambre ligero para después forrarlos con el papel plata de los cigarros.

Pero mamá cultivaba con amor a su jardín, tocaba a las flores y les cantaba. Los pétalos le atraían  y acariciaba con ternura a las flores que crecían lentamente a nuestros ojos.

Las extraordinarias cámaras fotográficas de hoy en día nos muestran con agudeza los cambios y alientos de las flores. Y es que las flores aman. Sienten y lloran.

Su perfume reanima, cura, sus formas embellecen y la Historia del Arte está llena de flores en la pintura y en las soluciones arquitectónicas. También la  filosofía y sus símbolos.

Hace ya bastante leí un libro en traducción italiana con el título: El Amor de las Plantas y que tenían seco.

El argumento del autor se basaba en que Dios olvidó darle sexo a las plantas pareja con pareja como mucho de lo creado. Y ponía ejemplos de las plantas sexuales desde afrodisíacos hasta formas seductivas como la papaya, el plátano y la manzana.

Expresa colores y formas, frutos y flores.

Mamá tenia razón, las flores aman y sufren. Hace algunos impartí una conferencia sobre el arte y las flores.

No soy biólogo, botánico. Pero sí brujo. Mi mamá me enseñó a embrujar a las  mujeres con las flores y las plantas. Esto es poesía.

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