En una entrevista que nos fuera concedida por el profesor Francisco Martínez Banda, director de Prensa del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Estado, nos comentaba a una pregunta de esta tribuna, que los empleados de base no tendrán problema alguno con los nuevos cambios gubernamentales que se vienen, más esto no va con los de confianza del primero y segundo nivel que tendrán que dejar su empleo para dar paso a la colocación de los nuevos servidores públicos de los que se habrá de rodearse el nuevo gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, aunque también nos informa que la dirigente estatal Blanca Valles Rodríguez está tratando de que no sean movidos aquellos que por su antigüedad han creado derechos laborales, mismos que conforme a la ley del trabajo prácticamente son inamovibles, aun así hay incertidumbre por lo que habrá de venir aunque en un momento dado podrían exigir el respeto a su derechos o en el peor de los casos la indemnización correspondiente que sumados representaría una erogación económica que abarcaría un buen número de millones de pesos a desembolsar.
Mientras esto ocurre hay inquietud por la suerte que habrán de correr los empleados de confianza con mayor o menor antigüedad.
Por supuesto que esto no va con los cuarenta y tres ayuntamientos del estado que sabido es aquellos que llegaron con los actuales gobiernos municipales tendrán que buscar otro trabajo salvo en aquellos casos donde existe una base sindical local que los protege.
Por lo tanto se observa venir una gran desocupación laboral a partir del mes de octubre.
El problema es grave si se le observa desde el punto económico y social, pues caray son un tipuchal de trabajadores que pasarán a formar parte de la bolsa de trabajo y esto ya representa un grave problema para el nuevo gobierno. En fin vamos a esperar que ocurre, acontece o pasará.
A propósito platicábamos con algunos funcionarios que forman parte de la estructura priista y ahí se nos comentaba que por lo pronto la dirigencia estatal ya comenzó a deshacerse de personas que prestaban un servicio al partido, razón por la cual el edificio tricolor se principia a ver solo, en consecuencia diremos que ahora es cuando el PRI necesita más de los priistas de corazón y ojalá estos no le fallen, sobre todo de aquellos al que el partido cobijó, ayudó y protegió por muchos años. Sin embargo y aun así muchos comienzan a correr ante los nuevos cambios que se vienen…. Que hipocresía y falta de convicción partidista.
En fin diremos como decía aquel ¡que ingrata es la gente!, pero ni modo como así expresaba aquel caricaturista cuyo nombre no me recuerdo pero aseguraba “caras vemos, corazones no sabemos “.
Por mi parte diré y con bastante orgullo: nací, crecí y me desarrollé dentro de un priismo que mamé en casa de mis mayores y esto no se olvida como tampoco está a discusión pues abandonarlo en estos momentos sería tanto como traicionar la cuna que me permitió ver la luz de un nuevo día. En recuerdo a mis padres y a la seguridad de mis convicciones seguiré siendo un priista de corazón así le pese y duela a quienes no comulguen con estas mis ideas que nacen de un corazón tricolor, cien por ciento priista.
En fin, sólo resta agregar, Dios aprieta pero nunca ahorca. Estoy seguro que con el tiempo el PRI llegará a ser gobierno en Tamaulipas y de esto no me queda la menor duda.
¿ Cuándo ?
No lo sé, pues ahí tienen que la Presidencia de la República en el año dos mil dejó de ser del PRI por dos sexenios consecutivos y sin embargo, doce años después se rescató. En Tamaulipas estoy seguro que por el momento sólo le quitaron una pluma a mi gallo.
HASTA MAÑANA Y BUENA SUERTE.




