23 enero, 2026

23 enero, 2026

Confesionario

En Los Pinos…

Confesionario

El protocolo dice que el gobernador electo debe ser recibido en Los Pinos por el presidente de la República y eso ocurrió ayer, aunque la costumbre tuvo una variante harto notoría, esta vez a diferencia de al menos últimos 14 gracias gobernadores la época post revolucionaria el visitante a la casa presidencial no es priista, sino emanado del PAN.

Así es mis queridos boes, Francisco Javier García Cabeza de Vaca y Enrique Peña Nieto se reunieron en la casa presidencial, como lo boletinó el equipo del gobernador electo, como los difundió el propio aparato de comunicación social del gobierno federal.

El documento es escueto, pero alcanza para leer el mensaje que marca también el protocolo en estos casos, se felicita al que ganó, se compromete el trabajo coordinado y se toman las gráficas en las que los personajes aparecen sonrientes y en actitudes amigables el uno con el otro.

«Mi reconocimiento por el compromiso del Presidente @EPN de impulsar acciones de bienestar y desarrollo en Tamaulipas», lanzó a la red del Twitter el gobernador electo tras la reunión.

Mientras que la oficina de Peña Nieto dijo: «El Gobierno de la República trabajará de manera conjunta con la autoridad estatal de Tamaulipas, a efecto de impulsar acciones que permitan elevar los niveles de bienestar en la entidad y fortalecer su desarrollo».

Insisto los mensajes de protocolo ya están dichos, las buenas intenciones puestas sobre los boletines, ahora lo que falta es esperar a que se pase a los hechos y claro que Peña Nieto va a tener oportunidad de mostrar su compromiso con Tamaulipas apenas arranque el gobierno de Cabeza de Vaca.

Y es que habrá temas que requerirán atención inmediata, uno de ellos, el más importante, el más urgente, el que a todos nos mantiene con la esperanza en el gobierno del cambio es la seguridad.

Por lo pronto, habrá que decirle al presidente que necesitaremos de su ayuda para entrarle a mantener a los miles de elementos castrenses en las carreras y cuidadas de la entidad y que de acuerdo al convenio en vigor con el actual gobierno estatal podrían irse el último día de septiembre.

Acá, usted y yo y todos los demás tamaulipecos sabemos que la ausencia de los soldados y los marinos significan hartos dolores de cabeza, muchas noticias trágicas, bastante incertidumbre y nos convierte en rehenes del miedo y la zozobra.

El tema es tarea también del gobernador electo, habrá que aplicar ahí su capacidad de gestión, su experiencia en la Comisión de Marina y los amarres que debió hacer en el Senado en dicho encargo.

Cabeza de Vaca lo sabe, la seguridad es un asunto que no tiene oportunidad de postergarse, fue de hecho el eje central de su campaña y en buena medida su promesa de volver a la normalidad al estado fue lo que lo llevó al triunfo, por eso se aplicará al asunto y no me extrañaría que desde ahora esté haciendo lo propio con las instancias federales.

La otra oportunidad que tendrá Peña Nieto de cumplir su promesa de trabajo y solidaridad con Tamaulipas es el de los dineros. No es un secreto que buena parte de los recursos que circularon por la entidad en estos seis años fueron para contener la ola de violencia, lo que provocó que las finanzas no quedarán en su mejor momento.

No estaría mal por lo tanto que Peña Nieto le echara la mano a Cabeza de Vaca con el titular de Hacienda para que afloje la billetera federal mande con que arrancar de buena manera el sexenio azul.

Las enfrijoladas de Egidio…
Ayer el gobernador Egidio Torre Cantú estuvo en Tampico para asistir a un foro energético, tras su participación se quitó el saco, se dobló las mangas de la camisa y se dispuso a disfrutar de la gastronomía huasteca del puerto junto al alcalde Gustavo Torres, Pancho Bolado y Sergio Villarreal.

No se fueron a un restaurante de los de cuatro estrellas que hay en Tampico, el gober de apersono a media mañana en el Gran Pipián, a unos metros de la presidencia municipal donde casó sorpresa entre los comensales que hacían lo propio con las empipianadas, estrujadas y la cecina de verdad.

De buen humor, muy relajado y con apenas un discreto aparato de seguridad Egidio no se anduvo por las ramas, ya conocía el Gran Pipián, por eso se fue directo y pidió enfrijoladas.

Antes saludo en varias mesas y al final hasta ofreció el almuerzo a los reporteros que estaban atentos a la mesa que ocupaba.

A Egidio le quedan en el poder apenas un poco más de 30 días, me da la imprecisión que tiene bien digerido el día después, por lo que se vio ayer para el dos de octubre disfrutará de la vida de ‘civil’, hay quienes le ubican en San Pedro Nuevo León y otros que dicen se irá al extranjero, por lo pronto ayer turisteó un poquito en Tampico.

Comentarios:
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Twitter: @melitong

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