Por supuesto que el título de este comentario nada tiene que ver con los legisladores federales y estatales de Tamaulipas sino más bien con los integrantes de un cabildo que como es bien sabido se integran de un Presidente, Síndicos y Regidores, que observándolo bien son los tres poderes del municipio donde el primero representa el Poder Ejecutivo, el segundo el Poder Judicial y el último el cuerpo legislativo. En su conjunto conforman el Gobierno Municipal.
Cada uno tiene sus funciones y compromisos bien detallados dentro de lo que es el Código Municipal donde se marcan además las veces que deben de sesionar los cabildos; cuando menos una vez al mes aunque en los pueblos chicos y rurales como Llera generalmente esto no ocurre.
Las comisiones que se otorgan a los regidores son, entre otras, la de salud, seguridad pública, desarrollo rural, educación, finanzas, festividades cívicas, servicios y alumbrado públicos, aspecto social, mantenimiento vehicular, limpieza pública, alcoholes y párele de contar.
Todas estas comisiones están registradas en la Ley del Municipio respaldada por la Constitución General de la República y la propia del Estado más decretos y ordenamientos que surgen de estas.
Desafortunadamente los regidores, por conveniencia o ignorancia, no cumplen con sus compromisos y todo lo descargan en lo que se ha dado en llamar La Primera Autoridad, El Ciudadano o el Señor Presidente, delegando en estos todas las funciones que corresponden a un regidor, razón por la cual en son de mofa el pueblo siempre ha dicho que solo sirven para cobrar religiosamente cada quincena, es más, nunca exigen se realicen las sesiones de cabildo como lo recomienda la ley de referencia. Así ha sido siempre y por costumbre ya se hizo ley aunque no esté escrito en ningún papel.
Pues bien he querido traer a colación lo anterior para que los regidores, sobre todo los rurales, hagan valer sus derechos constitucionales y exijan que se les instale dentro del palacio una oficina con mobiliario, teléfono, radio y un vehículo dispuesto para ellos, toda vez que sus funciones los obligan a recorrer el municipio y la propia zona urbana, así como platicar y escuchar a la gente. En fin el regidor como el síndico son coadyuvantes del señor alcalde y están ahí para apoyarlo, orientarlo y ayudarlo pero también para llamarlo al orden cuando se equivoque.
Quien esto escribe le tocó ser Primer Regidor durante el gobierno de Tomás Rico Ibarra y con el Código Municipal en la mano le exigí respeto y atención a nuestra investidura pero era un hombre difícil y fue la razón por la cual siempre salíamos de pleito en cada sesión al grado que en cierta ocasión me retó a irnos al río a partirnos la madre, pero cuando le tomé la palabra simple y sencillamente me dijo “bueno Othón estás loco o que tienes” a lo que respondí que solamente estaba aceptando su invitación. Huelga decir que Tomás se retractó de lo dicho.
Estos asuntos como otros por el mismo estilo y viendo que Rico Ibarra se pasaba todo por debajo del arco de triunfo llevé el caso y por escrito al Congreso del Estado con copia al Señor Gobernador del Estado y de allá se daba la orden de buscar la reconciliación o se procedería conforme a la ley. Esto ayudó en parte a terminar nuestro período constitucional sin contratiempo alguno y en santa paz.
En fin, hoy los gobiernos y presidentes municipales como los mismos cabildos son otra cosa, hay más cordura y acercamiento, respeto y ecuanimidad, razón por la cual invito al próximo ayuntamiento de mi pueblo que habrá de encabezar Héctor de la Torre Valenzuela para que se la lleven tranquila para bien y beneficio de sus gobernados, pues no hay que olvidar que Llera estará cumpliendo en el mes de diciembre 268 años y a pesar de haber sido la primera villa fundada por mi compadre don José de Escandón y Helguera nos quedamos muy atrás en referencia a otros pueblos fundados después.
HASTA MAÑANA Y BUENA SUERTE.




