31 diciembre, 2025

31 diciembre, 2025

Laberintos del poder

La “lunita” de Ricky

Laberintos del poder

La guerra apenas empieza.
Ricardo Anaya Cortés, el “güerito” simpático, el “que no rompe un plato”, “el amigo de todos”, se convirtió casi de la noche a la mañana en un enemigo peligroso para el proyecto calderonista –perdón, zavalista– y hoy es el blanco de una andanada que si no logra derribarlo de la dirigencia nacional panista, por lo menos lo podría alejar casi sin remedio de la carrera a Los Pinos por los colores de Acción Nacional.

El tema, aparentemente alejado del entorno local, tiene sin embargo una connotación estatal por los vínculos que poseen las tribus azules en Tamaulipas con las facciones que han entrado en franca disputa ante la inminente definición de quien buscará la Presidencia de la República en 2018, investido con los colores azul y blanco.

Y con los pies en la tierra, queda claro que no soplan vientos favorables para Anaya en estas latitudes, históricamente amigables para la corriente del ex presidente Felipe Calderón y de su esposa Margarita Zavala –principal contrincante de Ricky– de quienes sigue siendo cabeza de playa el ex Secretario de Hacienda y ex líder del Senado, Ernesto Cordero, casi hijo adoptivo de esta geografía cueruda. Para decirlo en lenguaje llano: Anaya no tiene nada que hacer en Tamaulipas, como con seguridad le sucederá en la mayor parte de la República.

El futuro para el líder formal del PAN es sombrío. A pesar de haber sido el artífice visible del mejor resultado electoral alcanzado hasta ahora por ese partido, Anaya no cuenta con el apoyo de un grupo sólido como el formado por Calderón durante su mandato, que aún se mantiene vigente. La única asidera que podría surgir para él es que en el transcurso de los próximos 18 meses la alianza de Felipe y Margarita con Moreno Ovalle y Madero se debilite y surja una fisura donde pueda colarse, pero eso, como decía la nana Goya, sería otra historia que en Tamaulipas ni en sueños la vivirá.

Lo cierto es que en los hechos Ricardo es un político bisoño que se montó en una nube artificial, surgida en un rechazo social coyuntural más que en el convencimiento y se midió con la misma estatura de sus oponentes. Y hoy, la artillería amiga le demuestra que en política las lunas de miel son “lunitas”. No se comparten, no son largas ni son tan dulces…

Con la misma tijera
Es una escena que podría servir de vomitivo. Y sin exagerar.

Ver y escuchar a Miguel Ángel Yunes Linares, Gobernador electo de Veracruz pontificar sobre moral pública y combate a la corrupción, así como
exigir castigo a los saqueadores del erario, es asqueante.

La historia de este personaje es casi una réplica de quien ahora acusa, su antecesor Javier Duarte de Ochoa . Ambos están cortados con la misma tijera, sólo que Yunes tuvo la fortuna –y los jarochos el infortunio– de expoliar al presupuesto cuando no existían los sofisticados mecanismos de control que hoy permiten seguir los pasos de depredadores como Duarte y eso le permitió a Miguel Ángel disfrutar dentro del mismo PRI que ahora sataniza, de una total impunidad y acumular enormes riquezas, al amparo del salinato y de la protección de Elba Esther Gordillo.

Y ahora resulta que un consumado ladrón viene a dar clases de cómo evitar los saqueos.

Como dice Catón: Hágame el “refabrón cavor”…

La frase de hoy
“Tengo un montón de recuerdos que me gustaría poder borrar y un montón de recuerdos que me gustaría poder volver a vivir…”

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