La caída del corrupto ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, igual que el show mediático que se ha montado para sacarle el máximo provecho político al caso, tiene varios objetivos, primero distraer la atención de los graves problemas que afectan al país, empezando por el escándalo de Olbredecht, la inseguridad y la pobreza endémica que sufren más cincuenta millones de mexicanos.
Segundo, tratar de hacer creer a la sociedad que el combate del gobierno a la corrupción y a la impunidad van en serio y al mismo tiempo intentar recuperar parte de la credibilidad perdida a causa del saqueo de las arcas hacendarias, así como de la aparente incapacidad o falta de voluntad de las autoridades federales para ayudarle a la gente a resolver los problemas más apremiantes.
Y, en un acto de desesperación, convencer a los ciudadanos desinformados o poco suspicaces de que el régimen político en turno está enmendando errores a fin de que le favorezcan al PRI con el voto en las elecciones de gobernadores de los Estados de México, Nayarit y Coahuila y de alcaldes en el de Veracruz.
Porque, si realmente el gobierno de la nación estuviera combatiendo, como afirman, a los políticos transas, no habrían esperado a que el ahora ex mandatario de Veracruz concluyera el sexenio para aprehenderlo y encarcelarlo, lo habrían hecho cuando empezó las raterías o al momento en que se separó del cargo, no haberlo dejado que escapara, como sucedió.
¿Por qué no lo hicieron? ¿para esconderlo y utilizarlo cuando resultara más conveniente, como piensan los representantes del PAN, MORENA y el PRD, que han calificado la detención como parte de la estrategia electoral diseñada desde los Pinos para conservar en poder tricolor en la entidad mexiquense?
Vayan ustedes a saber.
Para los mal pensados, que nunca faltan, el detalle que despierta sospechas es que, si Duarte pretendía mantenerse a salvo de la justicia, no habría huido a Guatemala, sino a un país con el que el nuestro no tuviera tratado de extradición.
Ahora que si, como otros imaginan, se tratara de una estrategia electoral, cuando se haya agotado mediáticamente el tema en turno, detendrán al ex gobernador de Chihuahua, César Duarte Jacquez, luego harán lo mismo con el de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo, y más tarde con el tamaulipeco Eugenio Hernández Flores.
Y en el 2018, antes de la elección presidencial, procederán también, previa expulsión de las filas priistas por supuesto, con el dirigente del STPRM, Carlos Romero Deschamps, el ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira Valdez, tienen los suficientes políticos corruptos para llenar las cárceles de la República.
Total, si el plan funciona y logran engatusar otra vez a los electores para que sigan votando por los candidatos del Revolucionario Institucional, después, con el pretexto de que hubo violaciones al proceso o cualquier otro argumento o maniobra los pondrán en libertad, como hicieron con Raúl Salinas de Gortari, a quien después de mantenerlo varios años en prisión, lo excarcelaron y le regresaron las millonadas de pesos que le habían congelado y poco faltó para que le pidieran una disculpa y hasta lo indemnizaran.
Cualquiera que haya o hayan sido las causas de la detención del veracruzano, el deterioro que ha sufrido el PRI a lo largo de más de ocho décadas y muy especialmente en los últimos cinco años, es tan grave que será imposible persuadir a nadie de que el ex invencible ya cambio y que en lo sucesivo va a hacer bien las cosas, porque eso a estas alturas del partido ya nadie le cree nada.
Lo único que puede hacer ganar al tricolor en el Estado de México y conservar la presidencia el año que viene será la compra descarada de sufragios, como es su costumbre, ya no tienen de otra.
Cabe señalar, además, que los 4 mil 500 millones de pesos que habría sustraído el ex gobernador detenido en Guatemala, no lo hizo sólo ni únicamente para él, sino en complicidad de varios de sus colaboradores, entre estos algunos conocidos políticos del sur de Tamaulipas, de los que hasta ahora no se ha hablado ni se les ha involucrado en el escándalo, a pesar de que seguramente se quedaron con una buena parte de lo robado
¿Y al ex gobernador de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú, hasta cuando le abrirán un proceso? o ¿no hay motivos?
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