13 mayo, 2026

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Laberintos del poder

Ni caballeros ni damas

Laberintos del poder
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La política y el deporte tienen en la opinión de su servidor, frecuentes y aleccionadoras similitudes. Le referiré una de ellas.

En una vieja película llamada “Grand Prix”, uno de los actores principales, el francés Yves Montand, al ser cuestionado en su papel de piloto de Fórmula Uno sobre su técnica para ganar, responde: “Cuando veo algo realmente horrible, hundo el acelerador hasta el fondo, porque sé que en ese momento todos sueltan el suyo”.

“Horrible manera de ganar”, le dicen y el responde: “No hay manera horrible de ganar. Es simplemente ganar”.

Esa frase, es una de las mejores definiciones de la política, especialmente en el terreno electoral.

Todos los partidos y los gobiernos que los cobijan, sin excepción de órdenes o competencia, aplican en la luz lo mejor que tienen y ejecutan lo peor que poseen en la oscuridad. Nadie se salva.

Por favor. Ninguno de los candidatos varones, sea cual sea el escenario o su ambición se comporta como un caballero y ninguna mujer –una disculpa si ofendo a una de ellas– cuida su imagen de dama, por honorable que pueda ser en su vida social.

Todos lo saben. En una contienda electoral los prejuicios sobran, las reglas morales estorban, los buenos sentimientos y el respeto son estupideces. Hay que ganar y en ese objetivo, como dice el protagonista del filme mencionado, no hay manera horrible de hacerlo. Y los que juegan lo aceptan desde el principio.

¿De qué demonios se asustan y lloran como niños y bebitas acosados por el coco cuando son derrotados?

Hoy tenemos a la vista nuevos gimoteos y plañideras de los derrotados en el Estado de México y en Coahuila. Curiosamente el PRI no lloriqueó en Nayarit.

Ya basta de Pejes, de Anayas, de Monreales, de Baltazares que toman o han tomado como rehén a una presunta limpieza electoral a beneficio propio, porque corrieron una aventura sin reconocer que pueden morder el polvo. Algunos, dice Humberto Moreira, la almohada.

Párenle, Y como asienta la voz popular: Ya Chole…

La flaca memoria
¿Hasta dónde puede llegar un político frustrado en su obsesión por alcanzar el poder o volver a disfrutar de el?
No parece haber límites. Son patéticos en ese papel.

El caso más cercano es el del ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, quien se fue a la yugular del partido que lo expulsó, el PRI, para acusarlo de cometer un fraude en los comicios del domingo pasado en esa Entidad.

Las palabras poselectorales de quien fue candidato a diputado local por el Partido Joven en ese lugar no son reprobables. Son un vomitivo.

Soez, Humberto llama de la manera más obscena a su hermano Rubén, el actual gobernador de ese Estado, califica a su ex establo como ladrón e insulta a todos los priístas al llamarlos “hijos de la chingada”. Todo, porque él no ganó.

Como una caricatura de AMLO ahora convoca a una concentración popular “como nunca” para defender el voto. ¡Qué flaca memoria!
Olvidó el bailarín de la noche a la mañana que él hizo lo mismo para ganar como priísta en su momento la gubernatura, organizó carruseles, compró
votos y representantes de partidos, rellenó urnas digitalmente y violó la ley electoral a placer en cuantos comicios controló.

Diablos, no sé cómo tiene una cara tan dura para subir a un escenario a desgarrarse las vestiduras y vociferar de esa manera contra la casa que lo hizo rico y contra su propia sangre.

Lo dicho, dan ganas de vomitar…
Twitter: @LABERINTOS_HOY

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