25 enero, 2026

25 enero, 2026

¿Ángeles?, nomás en el cielo

Polvo del camino

Al supremo gobierno le ha fallado todo para mejorar su imagen. No surten efecto los escándalos políticos que por razones obvias serían los más indicados, por el contrario, sólo han mostrado la descomposición de un sistema que pone al descubierto sus creaturas mejor acabadas para practicar los pecados capitales del ejercicio público.

Se acaba el tiempo y no existen indicios de que la situación cambie, sea que sólo resta apostar a la suerte, pero resulta que la suerte es veleidosa y no es raro que se deje llevar por el viento. Y en este caso no es que abandone al régimen tricolor sino que se cansó de ser considerada pretexto triunfalista para convertirse en ángel exterminador. (Hablamos de la suerte).

El asunto es que al supremo gobierno le falló todo y ahora enfrenta su destino que no será otro que la indiferencia mayoritaria. Aquí entre nos y de acuerdo con las evidencias que son múltiples y variadas, podríamos afirmar que la temporalidad se volvió mágica e inexplicable cuando el presente forma parte de un futuro concebido por la mentalidad más simple, es decir, por el ciudadano común que adivina lo que viene a partir de su permanencia y sobrevivencia aquí y ahora. ¡Órale!.

El sistema ya no sirve (al ciudadano) y está en proceso de cambio. Es fácil imaginar hacia dónde inclinará sus preferencias después de la frustración causada por “la docena trágica” del PAN.

Usted dirá que aún queda el último recurso para el salvamento tricolor. Es aquel que aconseja la sabiduría política relacionado con el cambio total del gabinete. En este sentido disculpe, pero creo que es demasiado tarde y “la renuncia” de funcionarios importantes además de imposible serviría apenas para agravar la agonía del régimen, además de exhibirse carente de estrategia y capacidad para manejar la situación de crisis por la que transcurre.

Y en relación con los funcionarios han de llegar hasta el final, no les queda más remedio, salvo movimientos obligados en razón del próximo proceso
electoral que en este escenario de confusión significarán maldita la cosa. Aquí no es como en el fútbol donde el entrenador “se la rifa” al decidir cambios avanzado el segundo tiempo con jugadores “frescos” y posibilidades de triunfo aprovechado el cansancio del adversario. Pero en el caso que nos ocupa la victoria del sistema es inconcebible porque el pleno ciudadano ya lo condenó a la derrota. Suponer lo contrario es creer que al exterminar a
los débiles Trump salva la creación humana.

Usted dirá que es mucho rollo para señalar que el sistema actual (que incluye no sólo al PRI sino también a sus aliados y socios) “ya chupó faros” y que al supremo gobierno todo le falló para salvar su imagen. Y está en lo cierto, no hacen falta sesudos análisis para concluir que al tricolor ya se lo cargó “la llorona”. (Aclaración: en lugar de “la llorona” estuve tentado a escribir “la tiznada” pero temo que Javier Duarte pudiera leer estas líneas. Y luego con la amenaza de que lo extraditarán, ¡menos!…hay que ahorrar sufrimientos a este pobre hombre llamado a protagonizar enésimo escándalo doméstico los próximos días para regocijo de la raza de sol….¡ehhhhhhhhhhhh! ).

¡Puros generales!
En el PRI tamaulipeco nadie pone orden o mejor dicho, no hay quien lo ponga cuando son hartos y variados los próceres que se disputan los beneficios personales del porvenir, es decir, los cargos derivados del próximo proceso electoral. Hasta ahora será una media docena más los que se acumulen de aquí a que se decida renovar el CDE.

Y todos hablan de sus apremios y urgencias frente a un auditorio sordo e incrédulo. ¿A quién le importa realmente reorganizar a “las fuerzas dispersas de la Revolución” que sólo atinan a asomarse por la rendija del desconsuelo y la resignación?.

Quizá a ninguno porque el deseo es mantener privilegios en peligro, sea cargos de elección para seguir soñando en el México desconocido o inexistente, que pa’l caso es lo mismo.

No hay liderazgo y como que es lo menos importante. Ya cualquiera puede dirigir el CDE después de haber sucedido lo que fue. Y deje, después de algunos “dirigentes” que huyendo por la puerta trasera dejaron insoportable olor a azufre que dicen, también lo deja el diablo.

Lo cierto es que no se ponen de acuerdo y de la celebrada “unidad” de otros tiempos ni sus luces. En este sentido el columnista recuerda las asambleas estudiantiles que al convertirse en guerra de acusaciones, insultos y demás, no faltaba que alguien llamara al orden más o menos con estas palabras: “¡Compañeros…compañeros por favor, vamos a votar antes de que nos dividamos más!”, pero en el PRI ni eso.

Sucede que
Ni cómo dudar que tras el problema en Salud existe interés en desprestigiar al adversario. Recordéis que el anterior secretario desciende de un histórico y ejemplar personaje de la clase política tricolor y que de tal dependencia surgió un candidato a gobernador de enorme arraigo y carisma sacrificado por razones y motivos aún desconocidos para el gran público.

De suerte que el grave asunto del desabasto de medicinas tiene mucho de humano pero también mucho de político…como dijera un buen amigo, excelente periodista y funcionario retirado: “No debemos olvidar que los ángeles nomás están en el cielo”. Y pue-que tenga razón.

Y hasta la próxima.

Facebook
Twitter
WhatsApp

DESTACADAS