Ayer, por una casualidad tuve la oportunidad de conversar con un grupo de ex trabajadores del Gobierno del Estado. Todos tamaulipecos.
En su mayoría, eran hasta hace poco funcionarios que desempeñaron con eficiencia su labor durante dos o tres gestiones sexenales y acumularon una amplia experiencia en sus respectivos campos. La mayor parte también, profesionales de diversas edades calificados en sus respectivos ramos y ninguno “aviador” como tal vez podría suponerse.
Hoy se encuentran desempleados. Y de acuerdo a sus propias voces, coinciden en una frase: “No entendemos qué sucedió”.
No es ese el problema, aseguran los cesantes, sino el hecho de que en una ciudad como Victoria, cuya economía descansa en forma abrumadora en la actividad oficial y en donde se ha registrado hasta ahora el más alto número de despidos en ese círculo, es muy complicado encontrar otra oportunidad laboral en sus esferas profesionales. Simplemente la capital no aguanta le enorme sobre demanda de ocupaciones en ese nivel.
Es grave este escenario, pero no sólo es lamentable que toda esa calidad profesional y experiencia se estén desperdiciando, sino también el drama económico que sufren las familias de esos ex funcionarios “de a de veras” que de la noche a la mañana quedaron en la banqueta y hoy, como usted lo puede apreciar si circula a pie o en auto por diversos rumbos de la localidad, ante la crisis se estén dedicando en un buen número –algunos ni eso pueden– a la venta de alimentos rápidos, a ventas de seguros o a agentes inmobiliarios, por citar algunas actividades.
Por supuesto que todos esos trabajos son muy honrosos y sumamente respetables, pero lastima, cala en el ánimo colectivo, que toda la preparación acumulada y la aportación que ésta daba a la marcha del Estado esté encapsulada. Vaya usted a saber hasta cuándo.
¿Por qué no aprovechar a esos servidores públicos tamaulipecos, que nunca faltaron a sus obligaciones, que nunca han militado en partido alguno y en forma permanente mostraron eficiencia en el cumplimiento de las mismas?
Resulta evidente que los vaivenes de la política los hicieron pedazos y aunque parezca fuera de lugar el comentario, también han hecho estragos hasta en la dispersión de muchos hogares cuyos jefes han debido emigrar para tratar de sobrevivir. No es ser catastrofista sino realista, apuntar que hasta conatos de divorcios han empezado a surgir para pegarle durísimo a la familia.
Como dicen que dijo “Toro”, el compañero del Llanero Solitario:
“Mí no entender…”
Respuesta en corto
Para una emergencia, la mejor respuesta es una reacción inmediata.
Lo acaba de demostrar el Gobierno de Francisco García a través del sector salud en el terreno de los medicamentos, en donde el problema de desabasto está prácticamente conjurado y en los próximos días estará a un paso de la cobertura total con un inventario del 95 por ciento, en más de 600 claves incluidas en el cuadro básico de ese rubro.
Es una buena noticia, sin duda, para los miles de derechohabientes en el Estado, que habían sufrido un drama cotidiano donde más duele: en la salud. Y es una buena señal también, de que existe un marcado interés gubernamental en normalizar un servicio que para hospitales, clínicas y centros de salud, vale igual o más que el oro…
Confianza
La confianza de la comunidad docente y de padres de familia en la COMAPA de Victoria está rindiendo buenos resultados, en la invitación para el cierre de llaves en los planteles durante el período vacacional, a fin de evitar fugas del líquido.
Gustavo Rivera, gerente general, ha cursado invitación a 406 escuelas para adherirse a este operativo con un nivel exitoso de respuesta, que demuestra que avanza la cultura social en el cuidado del agua. Bien por todos ellos…
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