26 enero, 2026

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Confesionario

¿Qué pelean en el PRI?

Confesionario

Podrían haber llegado 500 aspirantes a la dirigencia estatal del PRI, llegaron 9 y no 7, pero son en realidad tres los que tienen posibilidades de lograrla, o porque están amarrados desde la CdMx, porque desde San Pedro, Nuevo León los financian, o porque sus cuentas bancarias y los nexos con los poderosos de la frontera se los permiten, hablamos pues de Alejandro Guevara Cobos, Sergio Guajardo Maldonado y Óscar Luebbert Gutiérrez.

Así es mis queridos boes, es una pelea de tres, una batalla a muerte por el control del membrete tricolor, por ser la mano que mecerá la cuna desde finales de este año cuando comiencen a definirse las candidaturas a las alcaldías y las diputaciones federales y al Senado y todo lo que ello significa y sobre todo el control, manejo y disposición de los millones de pesos que vía prerrogativas llegarán por el proceso electoral.

En esa lucha, Checo Guajardo representa la vuelta al pasado, al régimen de la derrota. Es el representante del grupo que hundió al PRI y que aún encabeza Egidio Torre vía remota desde su palacete en Nuevo León.

Que Guajardo ganara la elección, si es que hay, porque aún insisten en que puede salir un candidato de unidad, representaría mantener el estatus quo en el partido, con el ex gobernador intentando imponer candidatos aunque eso signifique, como en el 2016, escoger perdedores, dejar las campañas en manos de pseudo expertos y clavarse la lana.

Guajardo sería el nuevo Lucino Cervantes o el reinventado Rafael González Benavides y el PRI el vetusto partido casi inmóvil, gris, rancio y perdedor que fue con ambas dirigencias, pero que le dejaban a su manejador y su pandilla jugosas ganancias.

Por su parte que el triunfador fuera Guevara Cobos sería la señal de que el dedazo sigue mandando en el PRI, para sus detractores significaría que
Enrique Peña Nieto metió la mano, ordenó y le hicieron caso, que Enrique Ochoa Reza siguió la orden y mandó a José Murat a plancharle el camino.

Los que no lo quieren, aseguran que Guevara no tiene el más mínimo apoyo de los consejeros del PRI, pero que se aferra buscando solo un voto; el de Peña Nieto.

Se han preguntado ¿qué ganaría Guevara Cobos si obtuviera la dirigencia tricolor?, seguro mucho más de lo que se echaría a la bolsa Guajardo, porque el diputado federal con licencia es enemigo político de Egidio Torre, porque estuvo distanciado de Yarrington y lo que queda de ese grupo, porque siempre pintó su raya con Eugenio Hernández y eso lo convertiría más que en presidente del PRI, en el naciente líder estatal de las estructuras de ese partido.

Porque Guevara no tendría que darle cuentas a nadie; capaz que ni al propio Peña Nieto que el año que entra estará más enano de lo que ya está y ya huele a ex.

Ahí está la explicación de que Guevara con su intentona de ganar la dirigencia renuncie de facto a la candidatura a la senaduría, porque lo que para él está en juego es mucho más que para el resto.

¿Y Luebbert?, si bien no pertenece a ninguno de los grupos de los ex gobernadores, sí tiene muy fuertes compromisos con la gente del poder en la frontera, nexos que contrajo en sus dos gestiones como alcalde.

Luebbert incluso podría ganar y perder a la vez, porque lo más negro de su pasado ya le alcanzó y le perseguiría durante todo su mandato.

De hecho ya perdió porque su nombre le dio la vuelta al país en editoriales y reportajes nada presumibles donde los términos: levantón, secuestro, grupo armado le salpicaron.

¿Quién de los tres?, hoy quien apueste por cualquiera de ellos arriesga su dinero, tal vez José Murat sepa, tal vez mañana mande señales, tal vez a partir de mañana comiencen las declinaciones.

Se ve casi imposible un candidato de unidad, porque sería una unidad fingida, a la fuerza y no parece haber quién la imponga.

Porque Luebbert sabe que los señalamientos de sus presuntos nexos peligrosos vinieron de personajes del sexenio pasado, por ahí no hay forma de una
reconciliación, porque no se ve a Guevara perdonando las ofensas egidistas.

¿Entonces habrá un tapado?, legalmente ya no se podría, el nuevo dirigente tendrá que salir de entre los que se registraron y pensar que uno de los seis que restan se conviertan en dirigentes, sería como adelantarle al PAN que el PRI ya no está en condiciones de dar la pelea.

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