14 enero, 2026

14 enero, 2026

Crónica urbana

No me caen gordos

Crónica urbana

La Organización Mundial de la Salud (OMS), México ocupa el primer lugar mundial de gordos y gordas.

Y es que no es por hacerles el desaire es que ya no soy del vicio.

Del vicio de querer echarme 6 de nana, 4 de lengua, 5 de ojos 6 de trompa.

Porque en México a temprana hora soltamos la pedorrera, porque por la noches nos echamos 10 de tripa y 14 de lengua.

Y es normal que en los juzgados existan demandas de divorcio de consortes por la existencia insoportable de sus viejos que levantan las sabanas y las refunden nuevamente producto de los pedotes de las últimas cenas y que de rebote las esposas reciben los olores de las coliflores de sus panzones maridos.

Y no sólo de los gorditos, también las gorditas, que como sus metáforas son adictas a las «gorditas» de picadillo, mole y barbacoa.

El síndrome de Las Totas, ha creado una adicción constitucional y la oferta de tamales de frijoles y migadas se ha convertido en la dieta mexica.

Nos hemos transformado en un pueblo taquero. En otras palabras, pedorrero. Porque son las pobres consortes, viejas, o amantes las que tienen que taparse orejas y nariz ante la artillería de estos gordos y gordas que abren sus esclusas desenfrenadas en horas octurnas.

Somos un país de grasa, de melado y cocas y colas. Nuestra dieta es de masa igual a masa volátil. Esfumado de pedos de pedorros y pedorras.

Porque una cosa es un buen pedorro. Y otra cosa es una pedorra. Que no se confundan con hormigas pedorras o mantequeras. Con pedorreras de gran cantidad de mexicanos que según la OMS, somos regordetes, gordos y panzones.

Diabetes, cardíacos y falta de reata, es por causa de la gordura que nos es la vida y es tan sólo vanidad.

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