CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- Son las seis de la mañana, el sol aún somnoliento no atina a salir. Don Andrés le ganó; está de pie. Tiene 20 años con esta rutina urgido por abrir su negocio que ha mantenido vivo pese a que el mercado donde está, nació muerto y con rostro de abandono.
Él y doña Nati son los únicos comerciantes en el Mercado de Abasto donde han desafiado todas las dificultades para mantener a flote sus negocios.
Otros comerciantes, se fueron a los pocos meses
“Hace 20 años llegué a este lugar; había más compañeros pero al año y medio se empezaron a ir espantados por la inseguridad y porque no les fue bien”, platica Ariel.
Llegó con un grupo de vendedores de elotes que se instalaban en el tres Bulevar. Desde aquella época él se dedicaba a la venta ambulante de artículos desechables.
Consiguió un local en este mercado, donde ha sobrevivido con la venta de desechables y materias primas a restaurantes que se ubican cerca de la central de autobuses.
“Son temporadas donde te puede ir bien o mal; pero no podemos cerrar. Debemos cumplir con un horario para que la gente el día que venga me encuentre”.
“En este local he trabajado todo este tiempo y de aquí he sacado el sustento seguro para mi familia”, comenta orgulloso.
La historia de doña Nati es parecida, instaló su fonda dentro del mercado con la esperanza de mantener a sus hijos. A pesar de haber sorteado malos tiempos, su fonda se ha mantenido.
“No la cierro porque ya tengo tiempo aquí y clientes, además a mi edad nadie me daría otro trabajo”.
Recuerda doña Nati que otro grupo de comerciantes se instaló en el lugar, tras ser desalojados del Paseo Méndez. “Duraron muy poco; se quejaban que las ventas eran muy pocas, comparadas con las que tenían en el paseo”.
Nati y Andrés ven optimistas el plan del ayuntamiento por resucitar el Mercado. “Entre más comercios y movimiento exista, nos irá mejor a todos en las ventas”, comentan.




