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Columnas: Golpe a golpe

¿Fenómeno imparable?

/ 15 de abril, 2018 / Juan Sánchez-Mendoza

Los candidatos no hablan con la verdad y sólo han provocado el hartazgo

El voto estructural no le alcanzaría a los candidatos a diputados federales

La capacitación de elementos policiacos estatales disminuirá inseguridad

Almaraz no quita el dedo del renglón para transformar el rostro de Victoria

Rector universitario garantiza la libertad política de la comunidad uateña 

A las campañas de candidatos a diputados federales, les restan todavía 75 largos días. Lapso más que suficiente para que los nominados a los nueve distritos electorales de Tamaulipas replanteen su estrategia para conquistar a los votantes indecisos.

Pero no es con poses triunfalistas ni recrudeciendo el descrédito entre sí mismos como podrían lograrlo.

Tampoco es prometiendo solucionar las demandas poblacionales de servicios públicos, vivienda, alimentación, seguridad, empleo y salud, por lo menos, en aras de ganar simpatías, pues el conglomerado social sabe que ya incrustados en el poder incumplirían su oferta.

Obviamente, el grueso de los abanderados no aceptan esto (frente a los potenciales electores); pero tampoco dicen que su quehacer allá en el Palacio Legislativo de San Lázaro sería elaborar, discutir y/o aprobar leyes; vigilar las actividades del jefe del Ejecutivo Federal y, ocasionalmente, ser gestores para solucionar los problemas que aquejan a quienes habitan el distrito que pretenden representar.

De ahí que la sociedad muestre hartazgo y poco haya participado en las campañas, hasta ahora, según lo que he observado, aunque este fin de semana se registre más movimiento (juvenil, sobre todo).

Esto me lleva a deducir que la votación del 1 de julio próximo, en comparación con la del 2012 (y la intermedia del 2015) sería menor, pese a que el padrón electoral haya aumentado en el estado.

Hace seis años (también en elecciones concurrentes), los ciudadanos con derecho a votar fueron 2 millones 618 mil 768; hace tres (en el proceso intermedio), 2 millones 557 mil 228; y esta vez (2018) suman 2 millones 631 mil 545.

Pero usted bien sabe que de ellos sólo vota +/- el 45 por ciento, ya que el abstencionismo suele incrementarse de un procesos electoral a otro, sin que haya visos de recuperar la participación ciudadana.

Además debe tomarse en cuenta que el grueso de los candidatos no hablan con la verdad.

Es decir, mienten al mostrarse como la panacea que alivie los males que, por culpa de sus antecesores en el Palacio Legislativo de San Lázaro y malos gobernantes, padecemos los cerca de 3.5 millones de habitantes de esta entidad.

Y eso ahuyenta al electorado.

Ellos, en su discurso de campaña, ofrecen acabar con el desempleo, la inseguridad, la corrupción y la pobreza; bajar los impuestos y aumentar salarios; mejorar los servicios de salud y educación; promover el deporte; e impedir que los recursos energéticos sean saqueados por extranjeros y grupos de interés ‘nacionales’.

Sin embargo esas promesas no podrían ser cumplidas con un simple decreto –en el entendido de que lograran formar parte de la LXIV Legislatura–, pues más que reformar las leyes y reglamentos, a diestra y siniestra, hace falta voluntad para aplicar los cambios.

En fin, la credibilidad de cada candidato se medirá en las urnas.

Ya sea a través del abstencionismo o de los votos de castigo, duros, nulos y/o libres.

Analicemos en qué consisten.

 

Voto de castigo

Además de la abstención –uno de los cánceres que más daño hacen a la democracia–, en la jornada comicial del 1 de julio podría aumentar el voto de castigo contra los membretes tricolor y albiceleste, favoreciendo a Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Hacia el primero porque el grueso de la población ya nada quiere saber de éste ni de sus cuadros; y multando al otro por el divisionismo que asoma entre su militancia.

Esto en términos generales, pero en cada distrito en lo particular, por la opacidad mostrada por los actuales diputados federales en su ejercicio legislativo.

Me explico más a fondo:

El voto de castigo es el sufragio que se niega al partido, apoyado con anterioridad, a fin de condenar la mala gestión de quienes hoy levantan el dedo en la sede cameral.

Y se manifiesta cruzando la boleta a favor de otro adversario (aunque no gane), siendo computable a la hora de asignar las curules de mayoría relativa tanto como en la repartición de las plurinominales.

A eso le apuestan los candidatos que, sin hacer campaña, pretenden pescar a río revuelto.

Usted seguramente no los ubica. Y no tiene ninguna obligación. Pero le recomiendo que se informe sobre sus antecedentes políticos, situación económica, debilidades y mañas, pues aunque dicen que más vale un malo por conocido que otro bueno por conocer, lo cierto es que ya no sabemos quiénes serían menos ‘piores’.

 

Voto duro

También es conocido como corporativo.

Y suele llamarse así al voto emitido por los militantes y simpatizantes permanentes de un partido político –independientemente del candidato y los programas que éste ofrezca al electorado–, porque se identifican con sus colores e ideología. Claro, siempre y cuando no siga atentándose contra sus documentos básicos.

Este tipo de voto es la base electoral, el apoyo más importante de los partidos y les proporciona estabilidad, al igual que al sistema político.

Igual se le considera voto inercial, ya que proviene de los ciudadanos que presentan una fuerte predisposición favorable hacia un determinado partido; y ésta se mantiene por encima de cualquier circunstancia.

Al respecto María de las Heras dice que esta predisposición depende de dos factores: “Uno funcional, relacionado con los canales que se establecen entre el partido y el elector para que éste reciba beneficios directos del partido… el otro… se refiere a los vínculos sociales que van generando los partidos y que se presentan ante el elector como una idea del grupo social cuyos intereses representa cada partido y, dado el caso, de los intereses a los que podría oponerse.

“Si la preferencia inercial es fuerte, difícilmente puede modificarse a corto plazo y los electores que la presentan tienen muy alta probabilidad de acudir a votar el día de la elección”.

De ahí que el voto duro sea un elemento básico a considerar en toda estrategia de campaña.

 

Voto nulo

En la urna, cada elector es libre de hacer con su boleta lo que le venga en gana –claro es que siempre y cuando no transgreda el marco legal–, pero cruzarla a favor de un candidato, es lo correcto; aunque igual es permitido no hacerlo y tacharla parcialmente, o, en su totalidad; plasmar con letra el nombre de otra persona, grupo, asociación, membrete o por quien quiera el emisor.

Hasta por animales.

No obstante el voto nulo es una intervención ciudadana mal realizada en cualquier proceso electoral –sea deliberado, o no–, igual que la apatía, contribuyendo a la elección de representantes populares de minoría, pese a que una vez en el poder éstos se autonombran de mayoría.

Según los estudiosos, varios son los fenómenos que aportan al voto anulado:

1) Incluir una papeleta no oficial o un documento electoral no oficial o equivocarse en la votación;

2) Introducir la boleta en otra casilla distinta a la que le corresponde;

3) Meter varias boletas de candidatos distintos para el mismo cargo, de modo tal que no pueda saberse por quién deseaba votar el elector;

4) Escribir fragmentos en las boletas, sin que nadie atine saber por quién deseaba votar el elector; y

5) Plasmar en las boletas palabras obscenas, marcas o tachaduras.

Lamentablemente, los votos nulos también cuentan.

 

Pronósticos estatales

Cada uno de los candidatos que participan en el hándicap 2018, para elegir nueve diputados de mayoría relativa aquí en Tamaulipas, ya hizo su propia conjetura acerca de los escenarios a presentarse al concluir su campaña. Y obviamente todos coinciden en que ganarán la contienda.

Sin embargo la opinión pública tiene una percepción harto diferente, al considerar que ahora las tres coaliciones lucen parejas respecto a sus posibilidades (reales) de salir airosos.

En cuanto a los triunfos que podría tener casi ‘amarrados’ el tricolor, los analistas políticos coinciden en que, hasta ahora, son sólo dos distritos electorales: V y VI (con cabeceras en Victoria y El Mante respectivamente).

En el II y IX (ambos con cabecera en Reynosa), hasta hoy los momios se inclinan por Morena, así como en el VII (Madero).

Por su parte, el membrete albiceleste tiene posibilidades de ganar los distritos I (Nuevo Laredo), III (Río Bravo), IV (Matamoros) y VIII (Tampico).

De cualquier forma no descarte las sorpresas, por aquello de que los ciudadanos frente a las urnas voten con razón y no con el hígado.

 

Quehacer legislativo

La falta de información adecuada por parte del Instituto Nacional Electoral (INE) y de los nueve partidos políticos con registro oficial, que se involucran en el proceso electoral 2017-18, es causa de que millones de ciudadanos desconozcan en qué consiste la responsabilidad de los diputados federales (500).

Y esto lamentablemente da pie a que en este proceso comicial surja una pléyade de aspirantes a la cámara baja, elucubrando cómo prometer solucionar cuanta demanda social le sea planteada, a cambio de su voto.

Lo peor del caso es que la práctica del engaño se mantiene vigente.

No sólo en lo que atañe a los candidatos priistas, pues bien sé que los opositores no cantan mal las rancheras.

Por eso los nominados deben advertirle a los ciudadanos desde ahora, que su responsabilidad como legisladores sería recoger y canalizar sus peticiones ante la autoridad respectiva, porque en el Palacio Legislativo de San Lázaro a eso se dedicarían: ser gestores.

Y qué bueno que esto lo aclararan.

Más cuando el pueblo merece que le hablen con la verdad.

Pero hasta ahora no sé de ningún aspirante que se atreva.

 

Lucha vs. inseguridad

La lucha contra la delincuencia organizada es responsabilidad de los tres órdenes gubernamentales. Y así lo entiende el mandatario Francisco Javier García Cabeza de Vaca.

Hay sin embargo ediles que evaden el compromiso –Maki Esther Ortiz Domínguez (Reynosa) y Jesús de la Garza Díaz del Guante (Matamoros), por ejemplo–, bajo el argumento de no tener elementos ni armas con qué enfrentar a los criminales, aunque sólo se les ha pedido que simplemente denuncien situaciones de riesgo a las corporaciones estatal y federal, para que ambas actúen en consecuencia.

“Vamos a seguir adelante enfrentando la seguridad”, ha comentado en varias ocasiones el jefe del Ejecutivo estatal. Y refrendado que estarán las fuerzas militares, las de la Secretaría de Marina, la Policía Federal, “porque ellos no van a transgredir la tranquilidad que merecen las familias de Tamaulipas”.

La colaboración gubernamental con las acciones federales que se llevan a cabo en la lucha contra la delincuencia organizada, ha permitido diezmar no sólo a las bandas criminales, sino que tiende a evitar que las autoridades municipales sigan mostrando opacidad ante el flagelo.

Otrora los funcionarios pactaron con la delincuencia y eso provocó que se debilitaran las instituciones de seguridad pública, hasta el grado de que al finalizar el régimen de Egidio Torre Cantú pocos efectivos se mantenían en activo.

Hasta donde sé, sólo había en nómina 2 mil 700, de los nueve mil que se necesitaban (y se requieren) para enfrentar a la delincuencia, y, lo peor, es que un gran porcentaje de ellos ejecutaban labores administrativas y no las inherentes a su responsabilidad.

Otro problema que se evidenció al fenecer el sexenio de Egidio, fue la falta de equipo y armamento, así como la inutilidad de las cámaras de video vigilancia. Pero esta contrariedad ya está prácticamente solucionada, con la adquisición de nuevos aparatos.

En colaboración posterior le ofreceré pormenores de cuanto se ha hecho en la materia, aunque le adelanto que el Gobierno estatal cuenta ya con más elementos policiacos, capacitados por instructores expertos aquí en el estado y en otras latitudes.

 

Apertura en la UAT

El rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), José Suárez Fernández, deja en claro que esa institución se mantendrá al margen de las campañas políticas.

Pero ello no significa que cierre sus espacios a los candidatos, pues, como él mismo dice, “en la Universidad se fomenta el deber que tienen los ciudadanos de salir a votar. Así que cada estudiante tomará su decisión en base o no a su preferencia partidista.

Incluso su aportación a la democracia va más allá, al abrirles las puertas de la UAT a los candidatos para que realicen los foros o debates que consideren necesarios para llevar sus propuestas.

Pero hasta ahora ninguno lo ha solicitado, aun cuando son las nuevas generaciones las que más influirían con su voto en este proceso. Y sobre todo las universitarias, cuyo voto, en esta ocasión, estaría razonado porque en las aulas se les explica a los estudiantes cuáles son sus derechos en materia electoral y el compromiso que tienen como ciudadanos.

 

Guevara Cobos

En su recorrido por Tamaulipas, Alejandro Guevara Cobos bien hace en atender personalmente a cuanto ciudadano le solicita platicar con él, pero en privado.

No porque algo oculte, sino por pena de exponer alguna petición en público, ya sea de carácter particular o de beneficio colectivo.

¡Y vaya que todos los días se presenta esta situación!

Igual que al candidato a senador, le ocurre a la candidata a diputada federal por el V distrito, Alejandra Cárdenas.

Hace días caminaron juntos en el mercado “Argüelles” de esta capital. Y por la manera en que se condujeron sin importarle sudar a raudales –de cara a los ciudadanos que, a su paso, con ambos se identificaron y comprometieron su voto–, tengo la impresión de que no darán tregua en su lucha para ganarse espacios en el Congreso de la Unión.

El ímpetu que muestran, la claridad con que abordan los asuntos que más interesan a la población y su prudencia para no ofrecer nada por ahora, sino hasta definir su propuesta legislativa, refieren su madurez política.

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Se hace camino al andar

Óscar de Jesús Almaraz Smer entiende bien la problemática municipal porque aquí, en Victoria, se ha desarrollado en todos los aspectos de su vida, desde que era niño; y porque aquí encuentra sus raíces y su razón de ser.

De ahí su interés de que la localidad tenga una transformación real, que la vuelva a identificar por ser amable y contar con calles limpias y un óptimo servicio público de recolección de basura en todos los sectores, como Usted ya se habrá dado cuenta.

Como tarea inmediata de su administración se propuso (y bien lo ha cumplido) cambiar la conducta de los servidores públicos como tanto fue reclamado por la sociedad; y él, personalmente, supervisa los proyectos y planes que forman parte de su programa de gobierno.

En sus recorridos cotidianos por las colonias atiende personalmente a cuanto ciudadano se le acerca.

Y ahí mismo da respuesta a sus demandas, de manera personal o canalizándolas a las oficinas adecuadas que son parte del ayuntamiento que preside.

Por cierto, la remodelación de la avenida Francisco I. Madero (‘El 17’) está a pocos días de concluir y seguramente habrá de inaugurar esa obra en compañía del gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca.

Cicuta

Xicoténcatl González Uresti hace mal en desestimar al dirigente del Partido Acción Nacional /PAN) aquí en el estado, pues aunque haya sido ‘invitado’ a participar como candidato a la alcaldía sin militar en el membrete, estaría obligado a acatar sus sugerencias. Si no por disposición reglamentaria, al menos sí por urbanidad.

Más ahora que el aspirante perdedor anda rumiando su merecida derrota y denostándolo.