Al empezar el último tercio de la jornada electoral, la más intensa y tormentosa que hayamos vivido, presenciamos qué instrumentos que se supone son de alta precisión para medir las preferencias de los ciudadanos y la fama pública de los candidatos, se juegan su prestigio y también su sobrevivencia y, si sus pronósticos fallan, tal vez en el futuro dejen de ser útiles…y lucrativos.
En los medios electrónicos, impresos y digitales, el desfile de encuéstologos es cotidiano y el manejo de cifras variado y contradictorio, aunque el pronóstico que predomina, anticipa una victoria abrumadora de Andrés Manuel López Obrador. Más de 50 puntos de ventaja le otorgan Reforma, Parametría y Mitofski, cada quien por su lado.
Casi todas las mediciones favorecen a López Obrador y casi todas ubican a Ricardo Anaya en un segundo lugar. La diferencia es la distancia entre uno y otro.
La percepción general, es que Anaya ya no podrá alcanzar a López Obrador, ni yendo a bailar a Chalma, pero hay casas encuestadoras con un buen nivel de credibilidad, que hablan de una diferencia manejable y fácil de remontar.
José Antonio Meade y su comité de campaña, han preferido no especular sobre las encuestas y prefieren consignar en su narrativa, que la gran encuesta será el 1º de Julio y, que en esa sí van a ganar.
En medio de este tira y tira, de manejo de nombres y porcentajes, los encuestólogos le dicen al país cada vez que pueden, que no hay marcha atrás, que es inevitable el triunfo arrollador de AMLO.
Casi todos en menor o mayor grado, sostienen la misma hipótesis y advierten que aún con los días que faltan para las votaciones, ya no hay poder humano que pueda contener y meterle reversa a la ola morenista.
Como suele suceder, mientras la moneda esté en el aire, no deja de ser aventurado considerar irreversibles los pronósticos.
Pero que se preocupen los amos y señores encuestadores, porque se les puede caer un negocio multimillonario que en México, suele ser más lucrativo para algunas empresas inescrupulosas, por una razón: maquilan encuestas al gusto y a la medida de los clientes.
Exabrupto morenista
Luego de que Ricardo Monreal rompiera el clima de “amor y paz” con que se había manejado Morena en Tamaulipas, a Yeidckol Polevnsky le tocó poner paños fríos. Si esa no era su intención, por lo menos sí dejó en claro que la postura del ex delegado de la Miguel Hidalgo, no es necesariamente la del partido de López Obrador.
La presidenta del Movimiento de Regeneración Nacional estuvo el fin de semana en Tampico, donde pintó su raya.
“No queremos pelearnos con nadie, no queremos que sumen más en la confrontación, si lo que queremos es apaciguar este país”, dijo la famosa operadora política en el puerto jaibo.
En este confuso episodio del bando morenista, la que quedó muy mal parada fue la maestra Magda, a quien Monreal llenó de elogios y porras la semana pasada, como si se tratara de una de sus candidatas.
Tan extraño fue el exabrupto, que Polevnsky también advirtió, que investigará de dónde salió tanto cariño por una candidata priísta.




