Opinión
Estás en: Inicio > Opinión > EPN, “convidado de piedra”
Columnas: Polvo del camino

EPN, “convidado de piedra”

/ 03 de agosto, 2018 / Max Ávila

* El columnista es autor de las novelas: “Erase un periodista” y “Rinconada, la historia prohibida del maestro Ricardo”, además Premio Nacional de Periodismo 2016.

El presidente Peña Nieto gobernará tres meses sin contar con el congreso de la Unión. Un hecho increíble, tal vez inédito desde que, bajo otras circunstancias, Iturbide debió disolver el legislativo para satisfacer a plenitud su ambición de convertirse en emperador, aventura de la que conocemos el desenlace en tierras tamaulipecas.

No es el caso desde luego, sino referencia simple de los vaivenes de la política mexica a través de la historia.

De manera que EPN cuenta hasta el último de agosto para desahogar las iniciativas que a su interés y al de su partido convengan, considerando que al día siguiente tomará posesión la LX1V legislatura cuya mayoría estará plagada de adversarios, y a lo mejor hasta de enemigos, uno nunca sabe.

En este sentido tendremos a un presidente decorativo o “de adorno”, sea que su opinión dejará de marcar línea y pue-que no sea escuchada, ni siquiera por cortesía.

Usted dirá que a pesar de todo, “lo bailao” ya nadie se lo quita. Y tiene razón, toda vez que probablemente ha disfrutado el poder como pocos, exceptuando uno que otro escándalo que mereció el olvido e institucionalizó la impunidad.

No podemos decir que EPN se va con las banderas en alto. Por el contrario, deja una clase política resentida, derrotada, reducida a su mínima expresión y con escasísimas posibilidades de recuperación.

Y es que en esta ocasión y quién sabe por cuántos sexenios más, el PRI sufrirá los rigores a que se expone cualquier oposición en el legislativo que significa escaparate de mordacidad y burla, por decir lo menos.

No habrá PRI durante mucho tiempo en el congreso de la Unión por culpa de Peña Nieto. Y ni modo que sea invento.

El tricolor sufrirá los rigores, digo, pero sobre todo “la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser”, como dice el viejo tango que en voz de Carlos Gardel sigue sonando a gloria.

El asunto es que después del primero de septiembre EPN virtualmente se convertirá en un “convidado de piedra”, sea que poco, o tal vez para nada, intervendrá en las decisiones más importantes, que de hecho y derecho, quedarán en manos de la mayoría de MORENA y sus aliados.

SOLITARIO EN PALACIO
Mucho se ha dicho que durante los últimos días de mandato, el presidente en turno pasa a ser un solitario en palacio. El ejemplo actual podría ser el más adecuado de un régimen transcurrido entre sospechas, dudas y alto contenido de impunidad.

Mientras tanto, y pese a las promesas de AMLO en cuanto a que “no habrá cacería de brujas”, es probable que pasando agosto, EPN y algunos de sus colaboradores, se vean obligados a responder por ciertas facturas pendientes.

Y será difícil enfrentarlo al no contar con  un congreso “amigo” y mucho más cuando su partido está en proceso de extinción.

Triste y penosa la situación del régimen que concluye, pero normal como resultado de un sexenio teatrero y simulador que desvinculado de los problemas internos, prodigó
atención al tema globalizante con las consecuencias electorales a la vista del portador.

Con todo y sus errores, algo habrá que agradecer al residente Peña. Es cierto, habremos de agradecer el haber convencido a las mayorías de lo injusto de un sistema que debiera ser expulsado de las expectativas nacionales, para dar paso a la honrosa medianía que mejor se adapta a la realidad republicana.

Se escuchan a lo mejor los aullidos de los grupos de interés que lo que menos desean son los cambios. Imagine a los líderes “institucionales” que con la descentralización no contarán con la misma fuerza para presionar y obtener cada vez más prebendas….”No, si la piedra  está bien tirada”, como diría el ranchero.

SUCEDE QUE
El silencio alrededor de Xicoténcatl González Uresti hacen más creíbles los rumores en cuanto a que no tomará posesión como alcalde de la capital del estado. Y si lo hace, dicen, solo permanecerá unas horas. “¡Válame Dios!”, (“¡Válame!”, así lo dijo don Miguel de Cervantes Saavedra en su inmortal “El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha”, plis corrector, dejadlo así).

Y hasta la próxima.