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Columnas: Polvo del camino

“¿Y la jodencia, apá?”

/ 08 de agosto, 2018 / POR Max ávila

* El columnista es autor de las novelas: “Erase un periodista” y “Rinconada, la historia prohibida del maestro Ricardo”, además Premio Nacional de Periodismo 2016.

Una verdad irrefutable es que la impunidad asienta sus reales en la administración pública. Y de ello deriva todo lo demás que ha convertido a México en referente de corrupción.

Es vergonzoso pero cierto y tan real, que sin importar el nivel, cada gobierno se convierte en fábrica de nuevos ricos. Y ni modo que sea invento.

Entonces no extrañe que, llegado el caso, el nuevo régimen exija cuentas a funcionarios bajo dudas sobre el manejo de los recursos que la sociedad puso en sus manos.

Es más, López Obrador y su equipo de trabajo están en la obligación de reclamar el cuantioso daño causado. Los mexicas no lo tomaríamos como venganza sino forma de rescatar algo de lo que es patrimonio de todos.

Ya sabéis que la república se encuentra “quebrada” y que donde le toques duele.
Y de ello existen responsables y los ejemplos sobran.

México es probablemente el único país donde la impunidad se institucionalizó. Dícese que entre más sea señalado un funcionario(a), o ex, mejor protección recibe.
Tomemos sólo tres ejemplos: Gerardo Ruiz Esparza, Rosario Robles Berlanga y Emilio Lozoya Austin.

El primero como secretario de Comunicaciones y Transportes sigue sin responder sobre su manifiesta incapacidad para desempeñar el cargo, y las sospechas respecto del ejercicio presupuestal.

“El socavón” en la carretera México-Acapulco, a la altura de Cuernavaca con el saldo funesto conocido, es apenas muestra de la inmunidad que disfruta, pero deje, que “lo más mejor” estará en los contratos relacionados con la construcción del nuevo aeropuerto de la CDMX.

De ahí el temor de que AMLO y los suyos metan mano y decidan cancelar lo que tal vez sea el negocio del sexenio, o tal vez del siglo.

En cuanto a Rosario Robles es información pública, que fue exonerada de los multimillonarios cargos que resultaron de su gestión al frente de la secretaría de Desarrollo Social, a pesar de las evidencias de la Auditoría Superior de la Federación que probó hasta el cansancio, la desviación de cuando menos, mil 500 millones de pesos.

¿Y qué me decís de Emilio Lozoya Austin, el ex director de PEMEX, señalado en tribunales internacionales como partícipe del escándalo Odebrecht?.

Usted dirá que los mencionados “no se mandaron solos”. Y tiene razón si consideramos que manejan o manejaron asuntos relacionados de alguna manera con recursos de propiedad social.

¿BORRÓN Y CUENTA NUEVA?, ¡NI MADRE!.
Al final del sexenio surge el primero y último responsable. Es decir, el presidente de la república quien seguramente sólo espera termine noviembre para decir “bye, bye” y hacer graciosa huída rumbo a “donde nadie lo juzgue”, como diría el maese José Alfredo Jiménez.
En este punto el escribidor pregunta y se pregunta: “¿no habrá forma de que los principales funcionarios del sexenio sean obligados a permanecer dentro del territorio nacional, mientras se aclara su grado de participación en la enajenación de recursos públicos?”.
Porque si se trata de justicia social, esta sería buena forma de aplicarla en beneficio de la jodencia que, debido a la voracidad y ambición de políticos y funcionarios, dejó de participar en programas que pudieron ayudar a salir de la situación que arrastra desde tiempo inmemorial.
Nada de “borrón y cuenta nueva”. (Eso hay que dejarlo para las tabernas donde en el dominó, se juega la siguiente ronda de bebidas).
AMLO debe escuchar a las víctimas de los tecnócratas a quienes no importa el rumbo del país, sino seguir llenando las alforjas antes de abandonar el poder.

¡FUERA LA “REFORMA” EDUCATIVA!.
Por inútil y perjudicial la llamada “reforma” educativa será derogada. Es decisión de MORENA y de su representación en el congreso.
El tema ya está en manos de diputados y senadores dispuestos a responder, desde el primero de septiembre, al sentir del millón y pico de maestros perjudicados en sus derechos laborales y humillados como seres humanos, por una tecnocracia acomplejada, discriminadora y racista.
Esos tecnócratas que se van dejando fuerte peste a azufre. “¡Como si fueran diablos!”, diría aquel.
El senador electo Marti Batres ya hizo oficial que la reforma “va pa´ atrás”.
Faltaría conocer la reacción del líder del SNTE, Juan Díaz de la Torre, tan modosito él, siempre dispuesto a apoyar a las autoridades en turno de la SEP…se le fue Aurelio Nuño pero le quedó Otto Granados Roldán…lástima que a su ex jefa Elba Esther Gordillo ya la alcanzó el destino.

SUCEDE QUE
No hace mucho la dirigencia estatal del PRI era una rebatinga. Ahora como al apestado, todos le sacan la vuelta. ¡Ah, raza!.
Y hasta la próxima.