7 abril, 2026

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Confesionario

¿Justicia? mexicana…

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Tal como pasó con la multimillonaria Elba Esther Gordillo, muy pronto podría salir libre Javier Duarte, el ex gobernador de Veracruz que no se robó El Pico de Orizaba, porque no encontró dónde guardarlo y lo hará igual, no porque sea inocente, sino porque la PGR una vez más muestra que ha sido un instrumento político y está muy lejos de procurar justicia.
Así es mis queridos boes, luego de meses de búsqueda, de decenas de acusaciones, de que el gobierno del Estado de Veracruz hasta recuperó varios cientos de millones de lo robado por Duarte, resulta que la PGR que le imputaba entre otros delitos el de delincuencia organizada, decidió reclasificarlo por el de asociación delictuosa; es decir, de uno grave a uno no grave, mucho mejor dicho: de uno que le garantizaba estar en la cárcel muchos años a uno que le permitiría incluso llevar el proceso en libertad, como para escapar pues.
Los dos peces más gordos que la PGR había pescado en el sexenio se le van coincidentemente por fallas de la procuraduría.
Pero además, hay otra confidencia, ambos personajes fueron ligados a la campaña de Andrés Manuel López Obrador, ojo para los que quieran empezar mentarme mi madre, no los relacioné yo, fue el propio AMLO quien defendió a La Gordillo y aceptó a su parentela y operadores en su campaña y dijo que ella era víctima de la mafia del poder que la había utilizado.
En el caso de Duarte, fue Miguel Ángel Yunes, el actual gobernador de Veracruz, quien en la campaña presidencial denunció que el todavía preso había financiado a MORENA y al Peje con millones de pesos del erario público.
¿Qué estaba haciendo la PGR cuando tenía que estar defendiendo sus acusaciones contra Gordillo y Duarte?, ¿se hicieron de la vista gorda para que la defensa de éstos y los millones de por medio pudieran ganarles en los tribunales?.
Obviamente son preguntas con sesgo de mi parte, pero es bastante sospechosa la relación en los dos casos, la ineptitud de la PGR y el final de sexenio.
Pero respondiendo a mis propias preguntas, les diré qué estaba haciendo la PGR mientras dejaba ‘escapar’ a Gordillo y preparaba la apertura de la puerta para que salga Duarte: la PGR estaba ocupada creándole un escenario judicial a Ricardo Anaya Cortez para sacarlo de la jugada.
Si recuerdan, en toda la campaña la PGR fue protagonista como brazo armado del PRI contra Anaya.
Al panista los ‘enficientes’ abogados, investigadores, peritos y sabuesos de la Procuraduría le acusaron de lavado de dinero y de una serie de delitos que de paso ocuparon al candidato en su defensa legal y descuidó la campaña.
Y claro, una vez que terminó la campaña ni pío se volvió a decir de Anaya, ni las vueltas que se echó Claudia Ruiz Massieu a la OEA para pedir la intervención internacional contra el panista, tampoco las exigencias de los ahora ex dirigentes priistas y de los coordinadores de la campaña de José Antonio Meade para que se ejerciera acción penal contra el candidato azul.
Ese caso, el de Anaya, demuestra una vez más que Justicia en México tiene diferentes definiciones, que es un término que se aplica diferente para los que militan en un partido y en otro y que en todos los casos la corrupción es la madre de todas las injusticias.
Por eso es que la IP, las ONGs y los periodistas comprometidos del país han insistido en la necesidad imperante de un Fiscal General Independiente, al que Enrique Peña y los priistas se opusieron, porque prefieren la PGR que tenemos, tan gastada, tan manchada, tan hedionda a corrupción.
Y por eso mismo es que se le ha insistido al Presidente Electo, Andrés Manuel López Obrador, sobre la misma urgencia, la del Fiscal Independiente, lástima que tampoco quiera darle autonomía a una figura que en muchos países ya ha demostrado ser buena parte de la solución en el tema de la impartición de Justicia.

Montse ¿al PRI?
En el PRI de Tamaulipas las cosas no mejoran, la renovación de la dirigencia sigue empantanada, están a la espera de que de la CDMX les manden línea, porque parece que ahí eso de democracia nomas no se les da.
Por lo pronto, como que César García Coronado tuvo un repentino repliegue, eso si sus patrocinadores insisten en que es el bueno.
Paloma Guillén, la suertuda senadora electa, dicen sigue terca en que sea Enrique Cárdenas del Avellano, pero en los últimos dos días irrumpió con harta vehemencia el nombre de Montserrat Arcos, que porque sangre nueva, fresca y con mucha relación con el ‘girl power’ que mangonea al PRI. Ya falta menos.

Comentarios: meliton-garcia@hormail.com

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