Han pasado tres días de que se instaló y sesionó formalmente la nueva legislatura federal, la primera con mayoría de ‘izquierda’, la primera no priista (ajá) con mayoría casi absoluta y el espectáculo no ha sido menor.
Así es mis queridos boes, desde su instalación la Cámara de Diputados que encabeza el ex priista, ex defensor del genocida Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría y José López Portillo (lo peor del régimen del PRI), Porfirio Muñoz Ledo dejó claro que les importa un cacahuate aquello de la división de poderes y en plena sesión, sin pudor alguno, a grito tendido entonaron la frase de campaña: Es un honor estar con Obrador, es un honor estar con Obrador.
Es decir no esperemos que ese poder vaya a servir de contrapeso al Poder Ejecutivo encarnado a partir del 1 de diciembre por López Obrador, no esperemos que vayan a corregir un punto o una coma de las iniciativas que les mande el jefe aunque vayan plagadas de fallas, porque como vimos el sábado el Congreso seguirá siendo la alfombra del presidente.
Y si, desde ese día está también la advertencia de que la aplanadora de MORENA puede también sufrir el descarrilamiento ocasionado no por la chiquillada del PRI o la mediana fracción del PAN.
Está claro que Don Porfirio, de fama similar a la de Felipe Calderón y su relación con el alcohol, con quienes va a batallar es con los de su mismo partido, pero diferente tribu.
El sábado se dio el primer llegue con la insistencia de Gerardo Fernández Noroña quien reclamaba que no se llamara informe al informe de Enrique Peña Nieto.
Se caldearon los ánimos porque Don Porfirio lo puso en su lugar al más revoltoso de los pejistas con fuero. Eso no se iba a quedar así.
No se quedó así, porque ayer la bronca entre los ‘amorosos’ legisladores de López Obrador se convirtió en zafarrancho y en plena vía pública, ante la vista de miles.
Las puertas del Palacio Nacional también fueron testigos, Don Porfirio ‘orondo’ se disponía a ingresar al interior del emblemático recinto, acompañado ni más ni menos que de Martí Batres el mismísimo presidente del Senado de la República.
Ambos eran convidados al mensaje de Enrique Peña Nieto con motivo de sus sexto y último informe de gobierno; acto republicano, que además de protocolo, obliga a quien quisiera estar ahí una invitación de por medio.
Muñoz Ledo y Batres se enfilaban al acceso, cuando una turba de morenistas encabezados por Fernández Noroña los hicieron perder la compostura, la pompa, la pipa y el guante.
Y es que Fernández Noroña no traía invitación y un muro de policías le impidió el acceso al Palacio, a donde intentaba sin lugar a dudas llegar para gritar improperios, mentadas de madre y quien sabe si acercarse y orinar el podio mientras Peña Nieto leía su informe.
Por eso al más puro estilo del canibalismo tribal de la izquierda, Fernández Noroña y ‘finísima’ compañía intentaban impedir que los dirigentes del Congreso se apersonaran al evento.
Jaloneos, empujones, manotazos, gritos y sombrerazos casi hacen llegar hasta el suelo a Muñoz Ledo que para esas horas parecía no haber bebido ni siquiera un cogñac.
Pero estoicos Muñoz Ledo y Batres resistieron mientras se acercaban a la entrada, por lo que los más duros de MORENA les recetaron lo más selecto de su repertorio.
“No sean traidores, no sean traidores, oye Martí no seas traidor cabrón, cómo que vienes al pinche informe”, les gritaban los sectores de Fernández Noroña, mientras éste le espetaba en su cara a Don Porfirio “muy mal, muy mal diputado Muñoz Ledo”
“Me ofende que Martí Batres Guadarrama y Porfirio Muñoz Ledo entren a esta parodia. Se ha hablado del fin de privilegios, del fin de estas farsas públicas con dinero público”, añadió Noroña.
Claro que no había salido lo más selecto del repertorio de los morenistas no invitados al informe, porque lo que siguió fue peor: “muy mal Porfirio, muy mal Porfirio, eres un ojete, eres un ojete… eres un ojete Martí… son cagada”, y más linduras.
Los policías los rescataron, adentro se veían felices flanqueando al presidente Peña Nieto, quien motivó a sus otros invitados a ovasionarlos.
Pero más allá de la anécdota por las mentadas de madre y los calificativos a Martí y Porfirio, habría que resaltar a los de MORENA que encararon a los suyos, que lo de ayer no era una reunión de consejo del viejo PRD donde se daban hasta con la cubeta.
Ayer a quienes ofendían no eran sólo Muñoz Ledo y Batres, sino las cabezas legales de uno de los tres poderes de la Unión y además se supone sus correligionarios.
Ahí señores tiene una área de oportunidad muy amplia AMLO, porque el vergonzoso espectáculo de ayer entre los suyos puede incluso descarrilar su proyecto en
Palacio Nacional.
Por cierto igual de bochornoso estuvo el día de ayer para Caludia Ruiz Massieu, la dirigente del PRI nacional que fue desairada ni más ni menos por Peña Nieto, quien se la brincó cuando saludó de mano a sus invitados… eso debe ser muy vergonzoso.
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