Lección fundamental de los tiempos de la alternancia; en agosto de 2016, tres semanas antes de que iniciara el proceso entrega-recepción, procedimiento legal que debe arrancar el primer día de septiembre, el entonces gobernador saliente de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú, recibió al gobernador electo Francisco García Cabeza de Vaca.
En una escena que quedó inscrita en la historia del estado, los dos mandatarios, el entrante, de filiación panista, y el saliente, de extracción priista, se saludaron y, por supuesto, dialogaron. La transición política y administrativa tamaulipeca fue no sólo histórica, sino calificada ‘de terciopelo’.
La lección democrática se repitió en la actualidad en el escenario nacional: Dos días después de que su partido, el PRI, perdió de manera estrepitosa la presidencia de la república, el titular del Poder Ejecutivo, Enrique Peña Nieto, recibió al candidato triunfador de la elección y virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.
Peña Nieto y López Obrador se estrecharon la mano, sonrieron para las cámaras, caminaron por los pasillos del Palacio Nacional y, por supuesto, dialogaron. Atrás quedaron los acalorados tiempos de campaña electoral.
Ese fue el primer acercamiento, el que sirvió de base para cuando se sentaron a platicar junto con sus equipos de trabajo en pleno y formalizar el arranque del proceso de transición.
Una escena más de una alternancia respetuosa e institucional, ahora a nivel de la zona metropolitana: El comité de enlace del presidente municipal electo de Ciudad Madero, Adrián Oseguera, de filiación morenista, fue recibido ayer de manera atenta y diplomática por el equipo de trabajo del alcalde Andrés Zorrilla, que llegó a la administración con la bandera panista. La cordialidad fue la constante.
México vive, pese a todo lo que se diga, en una democracia. En las elecciones (que forman parte del proceso democrático) se gana o se pierde. Tanto ganadores como perdedores deben mostrar civilidad y respeto a los resultados.
En la histórica jornada electoral del primero de julio, la presidencia municipal de Tampico fue ganada por el Partido Acción Nacional (PAN) y su candidato Jesús Nader Nasrallah. Fue una victoria amplia y clara en las urnas, con una notoria diferencia de miles de votos sobre el segundo y el tercer lugar.
Ciertamente, el proceso electoral no se agota el día de la votación. Los partidos políticos y los candidatos perdedores tienen el derecho -democrático- de impugnar el resultado. Como todo juicio, el demandante debe presentar pruebas y cumplir con los tiempos y las formas establecidas por la ley.
Así como quienes pierden en las urnas pueden presentar una impugnación, también deben aceptar la resolución de los magistrados que integran los Tribunales Electorales, tanto a nivel estatal como federal.
La noche del pasado 29 de agosto, la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con sede en Monterrey, Nuevo León, resolvió por unanimidad desechar el recurso de informidad presentado por el PRI y su candidata a la presidencia municipal de Tampico, Magdalena Peraza Guerra. Por tanto, el llamado TRIFE confirmó el triunfo de Jesús Nader Nasrallah.
Una vez resuelta cada etapa del proceso electoral por la alcaldía porteña, el proceso de entrega-recepción de la administración municipal tuvo que comenzar, de acuerdo a la ley, el pasado primero de septiembre. Es un procedimiento jurídico, institucional. No es un trámite que responda a las agendas personales.
La transición y la alternancia democrática que vive México desde el año 2000 ha dejado múltiples lecciones políticas. Los actores políticos deben comprender los tiempos por los que transita la nación. Quienes ganan, deben entender el compromiso asumido ante los ciudadanos. Quienes pierden, deben entender y aceptar la decisión de las mayorías… y de los tribunales.
Magdalena Peraza Guerra debe entender los tiempos democráticos tamaulipecos. La maestra debe aprender la lección política de la alternancia. La profesora debe dejar de escuchar a unos cuantos que integran su primer círculo y observar con atención lo que sucede en los escenarios políticos del estado y del país.
La maestra, dos veces alcaldesa de la ciudad, cada una por un partido político distinto, ya hizo historia, ya forma parte de la historia del municipio: es la primera y única mujer en llegar a la presidencia municipal de Tampico.
Magda Peraza debe ser digna y respetuosa en la derrota. La profesora debe, por tanto, establecer diálogo cordial con el presidente municipal electo, Jesús Nader Nasrallah, y su comité de enlace para el proceso de entrega-recepción. El diálogo es la esencia del quehacer político.
Por cierto, la maestra también debe invitarlo a su segundo y último informe de gobierno. Es parte de la cortesía política. Es parte del capítulo de la alternancia.
EL SUPERDELEGADO Y ADRIÁN OSEGUERA
José Ramón Gómez Leal, futuro delegado del gobierno federal lopezobradorista en Tamaulipas, visitó ayer los principales medios de comunicación del sur de Tamaulipas. El recorrido lo hizo acompañado del alcalde electo de Ciudad Madero, Adrián Oseguera Kernion.
El ‘Superdelegado’ y el presidente municipal maderense han establecido una estrecha relación, un vínculo que seguramente se reflejará con la llegada de recursos de los programas sociales del próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador en beneficio de la urbe petrolera.
Por la tarde, José Ramón Gómez Leal y Adrián Oseguera comieron con directivos de los medios locales en el restaurante ‘El Lindero’, en la colonia Unidad Nacional, de Ciudad Madero.




