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Columnas: Confesionario

Van a sufrir…

/ 12 de septiembre, 2018 / Melitón García de la Rosa

Sí, es cierto que el encargo para buena parte de los alcaldes termina en 19 días, muchos de ellos están pensando que al fin van a terminar sus dolores de cabeza, que se irán a descansar, pero la realidad para un puñado de los que a partir del 1 de octubre serán ex alcaldes el dolorcito de ahora se convertirá en migraña.

Así es mis queridos boes, cada uno de los que prepara maletas, vacía cajones de los confortables despachos, destruye documentos, quema, borra o esconde evidencias, tendría que saber el tamaño del problemón que se le viene encima.

Habría que recordarles que embriagados del poder que enajena, que marea, que los convence de haberse convertido en súper héroes, muchos de ellos cometieron faltas (tal vez delitos) que podrían incluso llevarlos a la cárcel.

Lo he escrito más de una ocasión en este espacio, lo haré otra vez: todos los alcaldes deberían contratar al inicio de sus gestiones a un (no lean almas puritanas) ‘hijo de la chingada’, cuyo trabajo sea de aguafiestas, del negativo del grupo, el que le diga al señor presidente que está mal lo que va a hacer, aunque el resto del equipo le aplauda y le apruebe todas sus barbaridades.

Eso desgraciadamente no existe en casi o en ningún ayuntamiento, porque los alcaldes prefieren contratar a sus cuates, que se ríen hasta del chiste más insípido, que aplauden cualquier proyecto, obra o transacción por estúpida que sea.

Es decir los alcaldes, en su mayoría, se rodean de un séquito al que le convierten en sus más feroces defensores (aunque no tengan defensa) y éstos se encargan de desacreditar cualquier intento de crítica, de debate interior, de entrada en razón pues.

Generalmente ese grupúsculo de poderosos al interior de las alcaldías son impenetrables, evitan casi cualquier contacto de los presientes municipales con quienes puedan decirles sus verdades y advertirles los riesgos que sus acciones les pueden acarrear.

Por eso entre los ayuntamientos que se van con el mes de septiembre, hay en los que se hicieron compras millonarias de unidades que simplemente se pasaron por el arco del triunfo la ley de adquisiciones.

Por eso hay en los talleres de algunos municipios hartos camiones de basura, unidades de servicios públicos y demás fuerza motriz en calidad de chatarra que le costó a los contribuyentes millones de pesos y que en muchos caso no tiene salvación.

Por eso en algunos ayuntamientos los alcaldes y los suyos dispusieron de prestaciones que están evidentemente fuera de la ley, como los préstamos en decenas de miles de pesos entre ellos y casi casi a fondo perdido, como lo hizo Gustavo Torres en Tampico hace unos años.

Por eso no pocos alcaldes perdieron el decoro contratando a novias, familiares y amigos muy cercanos, como igual se dieron gusto disponiendo de todo en la alcaldía a su alcance para vivir, esta vez, dos años en calidad de virreyes.

El preció que han pagado por darse la gran vida, hasta les ha salido barato a esos alcaldes que, insisto, casi son ex, porque atender de vez en cuando al populacho y decir a todo que si, aunque sea no echa sido lo de menos.

Las camionetas blindadas, las cuatro secretarias, los guaruras y asistentes y los negocios paralelos al amparo del ejercicio del poder, bien que valían esos dolores de cabeza, dolores que insisto creen que ya van a terminar.

Eso, señores casi ex alcaldes, no va a ocurrir pronto, porque tienen que recordar que ahí están sus cuentas públicas pendientes, tienen que meterse en esas cabecitas, hoy ocupadas en la limpieza de oficinas, que cada pecado, cada falta, cada delito disfrazado de decisión por el bien del municipio les puede costar su libertad.

Ejemplos, muchos, en el sur Oscar Pérez Inguanzo, Genaro de la Portilla y uno que todavía no se salva del todo.

Reitero, los dolorones de cabeza apenas empiezan, nada de descansar, porque cuando se tenga a la Auditoría Superior encima no habrá chance ni de dormir.

Pero además, un ingrediente que tampoco sus cortesanos les han advertido, heredarán las alcaldías a personajes a los que atacaron feo en las campañas y júrenlo, ya con el poder los que pronto dejarán de ser alcaldes electos para ser simplemente alcaldes, seguro van a recordar dichos agravios y buscarán cobrarse las afrentas. Váyanse haciendo a la idea pues, de que las molestias se van a intensificar.

Un consejo: tienen 19 días para reducir el número de ofendidos, la cantidad de enemigos y desde luego si pueden regresen lo que hayan tomado que no es de ustedes.

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