1 febrero, 2026

1 febrero, 2026

Fiestas lúgubres, 91 años después

CAFÉ EXPRESO

Muy lejos quedaron aquellos tiempos dorados del PRI, cuando sus festejos no conocían de miserias. Se echaba la casa por la ventana para celebrar el aniversario del partidazo que controlaba todos hilos, incluidos los presupuestales.

Era una época en la que nadie le renunciaba. Todos querían formar parte de la fiesta del poder y aceptaban a rajatabla la línea que se mandara desde las cúpulas con tal de salir en la foto. Estaban de moda las camisas blancas impolutas, luego rojas, hasta que llegaron los chalecos que portaban con auténtico orgullo tricolor.

Pero todo se derrumbó. Primero perdieron el poder, luego el dinero y de inmediato a muchos de sus afiliados, incluidos algunos de los más célebres.

Con notables ausencias, incluida la de su líder estatal, Edgar Melhem, los priístas festejaron el 91 aniversario de su partido. La celebración de ayer reflejó la realidad del PRI: un partido sin recursos, pero sobre todo, sin el más mínimo entusiasmo.

Como para hacerlo más evidente -porque en estos asuntos no hay coincidencias- Manuel Muñoz Cano decidió hacer pública su renuncia al partido justo el día de ayer. Se sumó así a una larga lista de priístas que abandonan el barco tras la debacle electoral de 2016.

En su carta de renuncia-despedida, el ex Secretario de Desarrollo Social y ex coordinador de múltiples campañas priístas, acusó al partido de dar la espalda a su militancia y de estar secuestrado por un grupo político que no permite la participación de  otras voces.

Manuel, como tantos otros priístas que también renunciaron con sentidas piezas epistolares, tardaron muchos, pero muchos años, en darse cuenta de la falta de democracia al interior de su partido.

Suponemos que las mieles de poder que disfrutaron a manos llenas les impedían verlo. Pero pasa ahora como siempre pasa, cuando el barco se hunde…

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