3 marzo, 2026

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Confesionario

El Castro mexicano

CONFESIONARIO
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Andrés Manuel López Obrador, quien ha mostrado desplantes de creerse casi un Dios, el que se compara con Benito Juárez y se cree lo que tanto difunden sus fanáticos cuando aseguran que es uno de los 5 mejores presidentes del mundo, sugiere a su pueblo practicar la humildad a la extrema, fustiga el deseo natural de mejorar la calidad de vida y dibuja en su cabecita de algodón una sociedad mexicana como las de los regímenes socialistas pobres.

Así es mis queridos boes, el presidente lanzó su sermón desde el púlpito del
virreinal e imperial del Palacio Nacional, desde donde todas las mañanas divaga, miente, regaña y pelea.

Según él, la pandemia del Covid-19 debe dejarnos como enseñanza la humildad y calificó de enfermiza la ‘tentación’ de tener más de un par de zapatos, más que el vestido indispensable, más que una cancha que nos mueva.

“(Nos deja de lección) No consumir de manera enfermiza. Si ya tenemos zapatos ¿para que más?, Si ya se tiene la ropa indispensable, sólo eso. Si se puede tener un vehículo modesto para el traslado ¿Por qué el lujo?”, predicó el lunes en la mañanera.

Y obviamente uno de sus ‘enemigos’ imaginarios el neoliberalismo también se hizo presente para conminar al pueblo a la austeridad

“Es una de las lecciones que nos está dejando esta crisis. De la pandemia y de la crisis del modelo neoliberal. Porque el modelo neoliberal es un modelo derrochador, consumista, materialista”, insistió

 

“Lo que ingresa al hogar es de toda la familia. Que hay que tomar en cuenta a las esposa y, desde luego, a los hijos. Y nada que de el jefe de la casa agarre el
dinero y lo derroche. Y esto en general, porque aplica también para el gobierno; lo mucho o lo poco que tengamos lo tenemos que distribuir… si tenemos presupuesto es de todos, es público”.

Escupió rumbo al cielo citando al poeta Salvador Díaz Mirón con una de sus frases más célebres, misma que desde luego no aplica en él ni en su familia:

“Nadie tiene derecho a lo superfluo mientras alguien carezca de lo estricto”.

Debe tener alguna fijación con los zapatos ahora que es poderoso y vive como multimillonario, porque mientras pide a su pueblo tener solo un par, él ha
presumido sus Crockett and Jones que cuestan no menos de 13 mil pesos, hechos en Inglaterra y usa corbatas de seda de la marca Pineda Covallin que desde luego no se venden en Coppel o Soriana.

¿Superfluo?, superfluo él que antes manejaba un humilde jetta blanco que lo llevaba por toda la CDMX y estados a la redonda y lo cambió por una docena de suburbans blindadas.

¿Humilde él? él que hace acompañar a su caravana de suburbans con dos docenas de guaruras fuertemente armados y tiene cercado el Palacio Nacional para que no se le moleste.

¿Consumista?, consumista él de andar todo el tiempo en mangas de camisa y zapatos empolvados y viejos hoy usa trajes finos y hasta se maquilla para lucir ‘lindo’ en la tele por las mañanas cuando sermonea al país.

¿Frívolo, mercantilista?, él que de usar ponchos y frazadas indígenas en campaña hoy usa suéteres Salvatore Ferragamo que cuestan por ahí de los 23 mil pesos (googleen y lo verán) porque el frío presidencial debe cubrirse con una prenda fifi.

¿Más superfluo?, superfluo y más él, que de vivir en un modesto departamento de un barrio clasemediero en la CDMX decidió, contradiciéndose una vez más, cambiarse a vivir en un palacio, si textual en el Palacio Nacional donde no habitaba un presiente hace más de 140 años por respeto al recinto.

La predica de AMLO se pierde en el viento, porque mientras parece que nos invita a no querer tener más bienes que los que nos permitan apenas sobrevivir, a sus hijos les inculca lo contrario.

Un ejemplo es el mayor de los juniors López, José Ramón López Beltrán, quien hace 15 meses, cuando su papá estaba por asumir el poder confesaba en los medios que no trabajaba, pero adelantaba que no lo haría en el gobierno y que no sabía a qué se iba a dedicar en el futuro inmediato.

Un año después resultó ser el nuevo empresario de los chocolates con su empresa Rocio y hasta dueño de plantíos de cacao en Tabasco, luego inauguró su fábrica de cerveza con el mismo nombre. Se casó con una modelo colombiana.

Hoy el hasta el 2018 desempleado viaja en jetts privados, usa tenis Louis Vuitton, tuvo su hijo en un centro hospitalario de primer mundo en Texas y rompe las redes sociales como todo un sibarita.

¿Querrá López Obrador vernos a los mexicanos como al pueblo de Cuba y entregarnos cada mes un pantalón caqui y un par de zapatos de trabajo, una ración de leche, arroz y huevos para que se nos quite lo superfluos y verse él como los Castro, Fidel y Raúl que vivían como magnates hoteleros mientras mantenían a su pueblo con lo indispensable para que no muriera de hambre?.

Un día de estos anunciará la instauración de las tiendas de raya y desalojará el Castillo de Chapultepec para que juegue su hijo menor y la escritora primera dama Beatriz Muller se inspire y nos ilustre con su obra. En fin cada vez sospecho más que no está en sus cabales.

EL GUTTY EN EL WEBINAR…

Agustín De la Huerta Mejía es un experto en temas de educación, se ha dedicado a ello toda su vida, como toda su familia. Acaba de participar, ayer, en el Webinar: Conalep en Casa con los Líderes Nacionales, a donde fue invitado como ponente con tres temas: Las nuevas carreras; carreras del futuro, Educación presencial contra Educación virtual y Pertinencia y Recurrencia.

Ahí están los tres videos de la participación del Director General del Conalep en Tamaulipas; ya los vi y están interesantes, buen material para cuarentena.

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