Durante las elecciones gubernamentales celebradas en 2016, el PRI acudió a la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, por considerar que un spot de RICARDO ANAYA CORTÉS, dirigente nacional del PAN, rompía la neutralidad política para favorecer a FRANCISCO JAVIER GARCÍA CABEZA DE VACA y demás candidaturas azules.
El medio de impugnación fue identificado como SUP-REP-31/2016, turnado a la ponencia del Magistrado SALVADOR NAVA GOMAR, quien, al entrar al fondo del asunto, trajo a colación el SUP-REP-109/2015, sustanciado por la ponencia del Magistrado CONSTANCIO CARRASCO DAZA.
La litis de este último Recurso de Revisión Administrativa, promovido por el PRI en contra del PAN, fueron dos promocionales en contra del Gobernador de Chihuahua, CÉSAR HORACIO DUARTE JÁQUEZ.
Vienen a colación este par de recursos, porque, más allá del sentido en que se resolvieron, definen el periodo en que se encuentra en esos momentos el proceso electoral 2023-2024: “Intercampañas”.
“La intercampaña no es un periodo para la competencia electoral, sino que tiene por objeto poner fin a una etapa de preparación de los partidos de cara a la jornada electoral y abre un espacio para que se resuelvan posibles diferencias sobre la selección interna de candidatos a elección popular”, nos dice la Sala Superior (SUR-REP-109/2015, p.14)
Dicho en términos coloquiales, una vez concluidas las precampañas y entre el 19 de enero y el 29 de febrero de 2024, el PAN, PRI, MORENA, PRD, PT, MC y PVEM terminarán de “planchar” la selección de sus candidaturas a los diferentes cargos de elección popular.
Es decir, MARIO DELGADO CARRILLO, MARKO CORTÉS MENDOZA, ALEJANDRO MORENO CÁRDENAS y demás dirigentes nacionales, al igual que los factores reales de poder en cada uno de los partidos políticos, como las y los gobernadores, negociarán sus cartas, para que el proceso de selección interna, salga con el menor número de “arrugas”.
Proceso interno en el que, en mayor o menor medida, también intervienen las dirigencias estatales, como JUAN CARLOS ZERTUCHE, YURIRIA ITURBE VÁZQUEZ, PALOMA GUILLÉN VICENTE, MANUEL MUÑOZ CANO, LUIS (FRANCISCO) RENÉ (JAVIER) CANTÚ (GARCÍA) GALVÁN (CABEZA DE VACA) y ARCENIO ORTEGA LOZANO.
Sirva como botón de muestra, del periodo de tintorería política en comento, la designación de MORENA del candidato a la alcaldía de Victoria.
Alcaldía en donde el partido obradorista tiene jugando tres cartas: EDUARDO GATTAS BÁEZ, que busca su reelección, el diputado JOSÉ BRAÑA MOJICA y el empresario JORGE GARCÍA GARCÍA.
Uno le apuesta a la antigüedad en el movimiento y al trabajo realizado durante el trienio municipal. Otro a su desempeño legislativo y al apellido materno. Y el empresario aparece como el “out sider” del trío, pero con conexiones hacia el interior del partido en el poder.
Quienes en la cúspide del poder deliberan para inclinar el fiel de la balanza, ponderan atributos, es decir, meritocracia, competitividad y conexiones, para “planchar” y dejar con el menor número de arrugas, el proceso de selección de la candidatura a la alcaldía de Victoria.
En el que, tomando en cuenta que el PAN postulará a ÓSCAR DE JESÚS ALMARAZ SMER y MC al abogado LUIS TORRE ALIYÁN, se considera que LALO GATTAS BÁEZ es el perfil indicado.
Porque, si bien es cierto que el ejercicio del poder le ha generado negativos entre la ciudadanía, también lo es que, como autoridad municipal, GATTAS BÁEZ tiene un elemento fundamental a su favor: el control de la estructura seccional de la capital de Tamaulipas.
De esto se trata el periodo de “intercampaña”, que los partidos arreglen los problemas derivados de la selección de candidaturas.
Que, regresando al caso de Victoria y considerando que GATTAS BÁEZ sea finalmente el elegido, requiere a la vez evitar que, GARCÍA GARCÍA y BRAÑA MOJICA, se inconformen y terminen “arrugando” el proceso, lo cual implica recompensar de alguna manera su aspirantía, verbigracia, que PEPE tenga luz verde para su reelección legislativa.
Finalmente, para dimensionar este esfuerzo de conciliación que realizan los partidos políticos, el planchado vale para la postulación de 20,263 cargos de representación popular en todo el país.
Razón por la que, a la tintorería le resulta imposible quitar todas las arrugas, al proceso de selección de candidaturas.
POR JUAN CARLOS LÓPEZ ACEVES




