CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS.- La historia de EXPRESO es la de un sueño periodístico que tomó forma hace 30 años: un periódico nacido del anhelo de crear un medio diferente, cercano a la gente y comprometido con la verdad. Y quizás lo más importante: un diario gestionado por periodistas, diseñado desde su concepción con la premisa de que nada estaría por encima del valor de la información.
Desde entonces, el periódico se convirtió en un testigo fiel de la historia y un pilar fundamental para la comunidad, hoy un referente informativo en la región.
«Expreso es una aspiración que se hizo realidad», recuerda Luis Arturo Luis, director operativo y uno de los fundadores del periódico.
«Era la propuesta original por la cual nos invitaron inicialmente: hacer un periódico hecho por periodistas». Con esa premisa, un grupo de amigos y colegas se unieron para dar vida a un proyecto que marcaría un antes y un después en el ecosistema de los medios tamaulipecos.
Pedro Alfonso García Hernández, Francisco Cuéllar Cardona, Victor Contreras encabezaron aquel proyecto: el 27 de febrero de 1995, salió a circulación la primera edición de 16 páginas impresas a dos tintas.
Una propuesta modesta en términos materiales, pero ambiciosa como ninguna otra.
Así describe Cuéllar aquellos momentos: “Trabajar en Expreso nos hacía recordar lo que dice Gabriel García Márquez: la redacción era una tertulia donde nos reuníamos todos y platicábamos y cocinábamos cómo presentar y cómo redactar la noticia, cómo presentar la fotografía, los titulares. La verdad que fue una generación y un grupo de periodistas que ahí dejaron su trabajo, ahí dejamos nuestro trabajo”.
Un ambiente distinto al de cualquier otro medio en el que hubieran trabajado, con una organización más horizontal, donde cada eslabón de la cadena informativa resultaba fundamental.
“A Pedro Alfonso, como dueño del medio, no lo veíamos como el dueño, o el propietario, o el editor. Era un reportero más, era un trabajador más, y quienes estábamos integrando y formamos parte del equipo nos veíamos como familia, y eso nos facilitaba hacer las cosas con gusto”, recuerda.
«Éramos un grupo de periodistas, un periódico hecho por periodistas que habíamos venido de otras redacciones y que habíamos llegado a armar este nuevo proyecto que surgió, insisto, con muchas ilusiones, anhelos y deseos, porque éramos por primera vez un grupo de periodistas que queríamos hacer un periodismo diferente”, expresa quien fuera director editorial del periódico por más de dos décadas.
“El rigor periodístico para informar a pesar todas las adversidades, las amenazas, e incluso la violencia, ha guiado nuestro camino periodístico y nos ha colocado en el sitio de privilegio que hoy defendemos”, rememora Pedro Alfonso García Hernández, fundador del periódico y su Director General por tres décadas: “Aquí seguimos con el mismo entusiasmo del primer día, con la convicción de que la historia de EXPRESO apenas empieza”.
“La alegría y los nervios de la primera edición, que incluso ese día salimos un poquito tarde por el mismo proceso de elaboración del periódico, culminaron finalmente en la alegría de verlo en la calle y observar cómo causó cierta expectación», rememora Luis Arturo Luis.
Desde sus inicios, EXPRESO se distinguió por su enfoque ciudadano, su compromiso con la veracidad y su disposición para dar voz a quienes no la tenían. “Vino a ser no solo un medio de información, sino la parte más importante que tenía la ciudadanía para expresar sus quejas, sus problemas con servicios públicos, con una gran variedad de situaciones que se daban en la calle y que no tenían eco en ningún medio local», explica Luis Arturo.
EXPRESO no solo se convirtió en un medio de información, sino también en una escuela de periodismo donde se formaron grandes profesionales. «Una pieza importante fue no solo el licenciado Pedro, sino también el licenciado Francisco Cuéllar, que se encargó de la formación de muchos periodistas con vocación, pero sobre todo con compromiso», señala Luis Arturo, actual director operativo.
«Así se crearon cuadros que hasta ahora trabajan en medios nacionales, medios internacionales; algunos todavía siguen aquí. Entonces, yo siento que esa fue una de las contribuciones de Expreso como una escuela de periodismo en la práctica».
“Trabajar en el Expreso me dio disciplina y una formación rigurosa. A diferencia de otros medios, aquí siempre se nos impulsó a actualizarnos con cursos y capacitaciones. Eso ha hecho una gran diferencia en mi desarrollo profesional”, explica Salvador Valadez, uno de los primeros reporteros del periódico.
Abel Torres Segura, otro de los fundadores del periódico, reitera que la clave del éxito ha sido ofrecer un producto novedoso, fresco, ameno y empático con la sociedad.
“Gracias a esa estrategia, el periódico fue rápidamente aceptado por los lectores, desplazando a otros medios y convirtiéndose en el número uno en circulación en el centro del estado. A 30 años de distancia, sigue manteniendo esa posición”, recuerda.
Arturo Rosas, quien se sumó al equipo en sus primeros años, recuerda: «Entrar en una dinámica donde ya había profesionales del periodismo fue un gran reto. Muchos de ellos eran muy humildes, participativos y colaborativos. Te enseñaban, te explicaban y te apoyaban. Esa fue mi primera base: ver los sentimientos de la gente que trabajaba todos los días y aprender de ellos».
La pasión por el
periodismo
en cada página
«En aquel entonces, Tamaulipas buscaba innovar periodísticamente, y Expreso irrumpió en esa dinámica rompiendo con el conservadurismo del periodismo tradicional», comenta Arturo Rosas.
«Era un medio que exploraba distintos géneros periodísticos en sus páginas. Hubo momentos en los que el reportaje era la pieza principal, pero la nota dura también tenía su peso. Además, las crónicas, los reportajes y las entrevistas formaban parte de una gran escuela».
«Cuando estás en la academia, te enseñan los géneros periodísticos en teoría, pero llevarlos a la práctica es otra cosa», añade Rosas. «Algunos se especializaron en crónica, otros en la nota dura o en el reportaje, y hubo quienes dominaron la entrevista. Ver todo eso plasmado en Expreso era un placer.
Se disfrutaba la lectura porque con pocas palabras se decía mucho. Muchas crónicas y reportajes han impactado no solo a los lectores, sino también a la sociedad. Hay trabajos emblemáticos de Expreso que todos recordamos».
Alfredo Peña, otro de los periodistas que formaron parte de la familia EXPRESO, rememora: «No podría elegir uno como mi favorito porque todos los trabajos requerían investigación, sin importar si se trataba de un simple accidente automovilístico. Recuerdo un caso en particular: un señor provocó una carambola en la avenida 16 de Septiembre y Martínez. Al principio, parecía un accidente más, sin gran impacto noticioso. Sin embargo, al entrevistarlo, nos reveló que estaba angustiado porque un agiotista lo presionaba para quitarle su dinero.
Había solicitado un préstamo y estaba a punto de perder su casa. Esa preocupación fue la causa del accidente. La nota tomó un giro inesperado y se convirtió en una investigación sobre agiotistas, lo que atrajo la atención de las autoridades».
«Otro caso que recuerdo fue uno de los motines en el penal, donde los reos mantuvieron tomado el centro penitenciario por más de una semana», continúa Peña. «Entre los internos estaba el llamado ‘Macho Prieto’, acusado de diversos crímenes en Tampico. Fue un evento impactante, especialmente por los operativos que se realizaron para retomar el control».
Víctor Contreras, otro de los fundadores de EXPRESO, comparte su visión sobre los primeros años del periódico: «Pedro Alfonso García Hernández, amigo, compadre, compañero de aventuras, y yo creamos esta empresa soñando. Y siempre he dicho que, soñando, le ganamos al destino. Esa es una frase de un amigo mío, Raúl Mares, un compositor, que yo adopté como propia, como filosofía de vida».
«En aquel tiempo, había periódicos fuertes como El Mercurio, El Diario y El Gráfico, que circulaban bastante bien. Yo me puse a pensar en una estrategia para ganar la plaza y ser los ‘gallos’ del lugar. En menos de seis meses estábamos por encima de todos», recuerda Contreras. «Desde regalarles una bicicleta al que más vendiera, hasta ayudarles con medicinas o sacarlos de la preventiva cuando caían, porque muchos eran jóvenes del barrio, de los llamados ‘Guameros’, que se echaban su churrasco».
«Yo insistía mucho con Pedro Alfonso y con Cuéllar en un axioma que se puede trasladar a las nuevas tecnologías: ‘Una buena redacción hace una buena circulación, una buena circulación hace una buena publicidad, y la hora de salida hace milagros'», añade Contreras. «Todos los días tenía que ser a la misma hora.
Los voceadores esperaban el periódico, y los compradores también. Si no llegaba puntual, se iban o decían que éramos informales. Ahora, con las nuevas tecnologías, pasa lo mismo: ya no es la versión impresa, es la versión digital en tiempo real».
«Victoria es una ciudad de quincenas, eminentemente burocrática. Por eso, había que hablar de la clase política, la burocracia y sus problemas. Pero también de la clase popular», explica Víctor Contreras sobre la definición del contenido del periódico. «Recuerdo que en la mesa de redacción dijimos: ‘Hay que dedicarle espacio a ese sector’. Así nació la sección policiaca y los reportajes sobre la gente olvidada. Hubo un reportaje llamado Los olvidados, que fue genial. También una página muy popular: El guajolote extrangular, donde la gente enviaba chistes».
El recuerdo de los inicios
y la venta en las calles
Manuel Medrano, otro de los periodistas que vivieron los inicios de EXPRESO, recuerda: «Recuerdo que fuimos un grupo, más que de periodistas, de amigos.
Veníamos de haber sido compañeros en varios medios tradicionales de la época, como El Mercurio, La Verdad, El Gráfico y El Diario. La mayoría ya nos conocíamos».
«Asocio el comienzo de este proyecto con aquellos tiempos en los que nosotros mismos salíamos a vender el periódico en la calle», añade Medrano, quien recuerda las trabas que algunos pusieron al principio para que EXPRESO circulara.
“Fue el contenido del periódico, con sus reportajes y columnas, lo que nos dio fuerza. A la gente le gustó lo que hacíamos, aunque al principio fue complicado”, expresa Raúl Puente, actual director de circulación.
Hoy, en estos tiempos de transición EXPRESO ha conseguido lo que para muchos resultó imposible: mantener una presencia sólida en las calles del estado con su edición impresa.
Ello, a la par de un acelerado crecimiento en las plataformas digitales, que lo ha convertido en el grupo informativo más influyente del estado. Una consecuencia, al fin, del trabajo y dedicación que todo su personal ha empeñado durante tres décadas. El sueño de aquellos que imaginaron un periódico hecho por periodistas hoy es una realidad.
El acecho de
la violencia
A lo largo de su historia, EXPRESO ha enfrentado momentos difíciles, como el atentado con coche bomba sufrido en 2012 y el asesinato de dos de sus periodistas, Héctor González y Toño de la Cruz.
«Hemos vivido momentos difíciles como toda la ciudad o el estado, pero particularmente nos han ocurrido cosas muy fuertes, hemos perdido amigos, compañeros que eran como hermanos», lamenta Luis Arturo Luis.
“En ese momento, yo era jefe de información y había terminado mi jornada laboral.
Era un día festivo, había menos gente en la redacción, pero el equipo seguía trabajando. Al salir del edificio, me entretuve unos minutos en la recepción.
Justo cuando estaba en la esquina, explotó la bomba. Si me hubiera demorado un poco más, me habría tocado estar afuera en el momento de la explosión”, recuerda Arturo Rosas.
Lo que encontró a su regreso fue una escena de desastre: el agua corriendo, tuberías reventadas, compañeros escondidos debajo de los escritorios y otros en shock.
Francisco Cuéllar no tiene dudas: aquellos momentos fueron los más difíciles.
“Fue una explosión, un estruendo que de repente nos dejó a oscuras a todos y que provocó una gran psicosis interna. No sabíamos qué estaba pasando”, narra y reflexiona que EXPRESO es uno de los medios del país que más han padecido los embates de la violencia.
Recuerda por ejemplo “la pérdida de dos grandes compañeros, Héctor González, Toñito de la Cruz, nuestro hermano, que en paz descansen los dos. Grandes periodistas, grandes reporteros muy comprometidos, que perdieron la vida ejerciendo este oficio”.
Él mismo, tuvo que salir del estado en el 2016 junto a su familia tras recibir amenazas de la delincuencia.
Por Staff
Expreso-La Razón