3 abril, 2025

3 abril, 2025

Vende dulces para pagar tratamiento renal de su hijo

Originaria de Tempoal, Veracruz, llegó a este puerto hace ocho años y desde entonces ha enfrentado innumerables desafíos.

TAMPICO, TAM.- Una mujer de la tercera edad se gana la vida vendiendo dulces en la entrada al estacionamiento subterráneo, con sus ingresos paga renta y el tratamiento de su hijo, quien padece un problema renal.

En el corazón de la Plaza de la Libertad, en Tampico, se encuentra una figura ejemplar de lucha y sacrificio: Doña Audencia Cruz.

Originaria de Tempoal, Veracruz, llegó a este puerto hace ocho años y desde entonces ha enfrentado innumerables desafíos.
Su principal motor es su hijo, quien padece una grave enfermedad, a quien busca darle la mejor calidad de vida posible.

Doña Audencia todos los días vende cacahuates y mazapanes para subsistir, ubicándose en las escaleras que dan acceso al estacionamiento subterráneo.

Su hogar es un pequeño cuarto que renta por 65 pesos diarios, una suma que a menudo supera sus ingresos diarios.
A pesar de las dificultades, su prioridad es asegurar un techo para su hijo, incluso si eso significa renunciar a sus propias comidas.

«Tengo que sacar para la renta, comida y para invertir, ayer no me alcanzó para la renta, espero me den la pensión», declaró con la voz cortada.

La situación se agravó el pasado domingo cuando su hijo sufrió una recaída. Tras una consulta en una farmacia, le recetaron medicamentos que Doña Audencia no ha podido costear en su totalidad.

Los médicos recomendaron su hospitalización debido a la retención de líquidos, pero la falta de recursos lo ha impedido.
Ahora, con la esperanza de reunir fondos este fin de semana, planea llevarlo a un hospital público, consciente de que, aunque la atención es gratuita, los gastos en artículos médicos y medicinas serán inevitables.

«Las inyecciones cuestan 60 pesos y las pastillas 80 pesos pero no se las he comprado, no he podido».
Con solo una sombrilla para protegerse del sol y su canasta de botanas, Doña Audencia se presenta cada día en la plaza, luchando por vender lo suficiente para cubrir sus necesidades básicas.

POR JAVIER CORTÉS

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