13 enero, 2026

13 enero, 2026

“Asfixia” zonas históricas la invasión China

La compra o renta de locales por parte de inversionistas Chinos, está provocando en Tamaulipas la gentrificación de zonas históricas de la entidad con el desplazamiento de negocios y de vecinos

TAMAULIPAS, MÉXICO.- En Tamaulipas, la gentrificación no llega de la mano de turistas extranjeros como en la Ciudad de México, sino por medio de una transformación comercial encabezada por comerciantes chinos que han ocupado locales en zonas estratégicas, incluyendo centros históricos.

En Tampico y Ciudad Victoria, la proliferación de tiendas de origen chino ha desplazado a comerciantes locales, fenómeno que se intensificó tras la pandemia, cuando muchos negocios cerraron por falta de clientes y liquidez.

Estrategias que marcan la diferencia

Los comerciantes chinos han logrado posicionarse con prácticas como:

Pagar rentas adelantadas de 6 meses a 1 año, con precios que van de 30 mil a 80 mil pesos mensuales en Tampico.

Ofrecer productos de diversos giros —ropa, calzado, electrónica, juguetes— a precios competitivos.

Este avance ha obligado a comerciantes con décadas de experiencia a migrar a la economía informal, instalándose en la vía pública.

Un fenómeno que se vive en la CDMX

En el Centro Histórico capitalino, la comunidad china ha adquirido y rentado edificios, incluso de valor patrimonial.

Según el senador Gerardo Fernández Noroña, “la comunidad china está haciéndose dueña del Centro Histórico”, lo que ha modificado la dinámica comercial y desplazado negocios familiares.

Impactos en Tamaulipas

Desplazamiento de comerciantes locales: por compra de inmuebles o desaparición de proveedores.

Aumento de rentas: en algunos casos, hasta 25 mil pesos mensuales.

Pérdida de identidad comercial: aunque se evita que los locales queden vacíos, se diluye la oferta tradicional.

Competencia desigual: menores márgenes de ganancia para comerciantes locales.

Especialistas advierten que el reto es equilibrar los beneficios económicos con la preservación del carácter cultural y comercial de las ciudades.

Este fenómeno se da en un contexto de inversión china en México que supera los 22 mil 500 millones de dólares, posicionando al país asiático como sexto mayor inversionista.

Mientras algunos celebran el impulso al “nearshoring”, otros alertan sobre la dependencia y las tensiones geopolíticas que podría acarrear.

Por Raúl López García

EXPRESO-LA RAZÓN

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