1 enero, 2026

1 enero, 2026

¡El grito es de todas !

EN PÚBLICO/NORA MARIANELA GARCÍA RODRÍGUEZ

A lo largo de dos siglos, la historia del Grito de la Independencia estuvo escrita con voces masculinas, y cada 15 de septiembre, el balcón de Palacio Nacional fue escenario de Presidentes que proclamaron los ‘viva’ a la patria.

Este año, por primera vez en la historia de nuestro país una mujer: Claudia Scheinbaum Pardo levantará la voz como Presidenta de México y no solo ella, ahí estaremos millones de mujeres, en ese grito que no se nos había sido concedido.

En 1810 nació la Independencia de México como una lucha colectiva, pero la memoria institucional y oficial se ha encargado de borrar a las mujeres insurgentes; Josefa Òrtiz de Domínguez, Leona Vicario, Gertrudis Bocanegra y muchas otras quedaron reducidas en pequeñas notas en libros de texto cuando en realidad sostuvieron la causa desde las sombras y sucedió que durante más de 200 años, ningún rostro femenino tuvo la oportunidad de encabezar la ceremonia más simbólica del país. Esa ausencia siempre nos recordó que el poder político siempre tuvo género, pero no el nuestro.

La llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia no borra las desigualdades, pero sí abre un nuevo capítulo. En México, siete de cada diez mujeres han enfrentado algún tipo de violencia, la brecha salarial, la precariedad laboral y la exclusión en espacios donde se toman decisiones sigue aún presente.

Por eso y más, que una mujer encabece al ceremonia más legitima de Méixico significa también reconocer deudas pendientes, hoy el eco de la voz de Claudia será también el eco de todas aquellas que aún luchan contra una sistema que no las escucha, que las aparta, que la minimiza y les quita su valor.

Los avances en la representación política muestran un país que ha cambiado: en Tamaulipas , de los 43 municipios 23 son gobernados por mujeres y 20 por hombres, este hecho demuestra un cambio profundo en la gobernanza de nuestro estado. También en el Congreso Local hay mayoría de legisladoras, lo que coloca a la Legislatura en una escenario histórico. A nivel Federal, La Cámara de Diputados alcanzó paridad absoluta con 250 mujeres y 250 hombres.

Nunca antes la voz de la mujer había tenido tanto peso de decisión en nuestro país.

La paridad Constitucional ha transformado los Congresos. En los gabinetes federales y estatales la participación de la mujer se ha vuelto una exigencia ciudadana. La Suprema Corte de Justicia fue presidida por una mujer y en Tamaulipas cada vez más, la política local se feminiza mientras la cultura de la igualdad empieza a contagiar los medios de comunicación, escuelas y en las calles.

El valor simbólico de este momento se multiplica cuando pensamos en las futuras generaciones. Las niñas mexicanas crecerán viendo que sí es posible ocupar el lugar más alto en la vida pública y que ellas podrán ser lo que elijan ser.

Hay esperanza porque la primera Presidenta de México es esa imagen que abre las puertas, siembra confianza y alimenta la convicción que la igualdad no es una utopía, sino un derecho.

Este Grito no será ‘uno más’ será el grito de las abuelas que no votaron, de las madres que fueron silenciadas, de las jóvenes que marchan con pañuelos morados, de las niñas que sueñan con un país donde ser mujer no signifique tener miedo.

Será un día que nos recuerde que la historia sí se puede reescribir y que el patriarcado no es eterno y que toda la lucha por los derechos de la mujer no ha sido en vano.

Porque cuando por primera vez una mujer se asoma al balcón de Palacio Nacional y pronuncie el ‘Viva México’ sí nos habla de independencia, pero también de dignidad, de resistencia y esperanza. Pero la enseñanza más grande será que el futuro también somos nosotras…

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