6 enero, 2026

6 enero, 2026

Lo de Maduro fue operación de la CIA

La versión se fortaleció conforme avanzó la jornada, no se trató de un solo medio ni de una filtración aislada, sino de reportes coincidentes que describen una estructura de inteligencia activa desde meses atrás.

La captura de Nicolás Maduro se perfila como una operación de inteligencia quirúrgica, el dato que se consolidó este día es claro, hubo colaboración desde el interior del propio régimen, sin esa pieza, coinciden los reportes, el desenlace habría sido distinto.

Medios internacionales retomaron información de fuentes de seguridad que confirman que un informante con acceso al entorno gubernamental venezolano aportó datos precisos sobre movimientos, refugios y ventanas de vulnerabilidad, una cooperación que habría acelerado la fase final del operativo.

La versión se fortaleció conforme avanzó la jornada, no se trató de un solo medio ni de una filtración aislada, sino de reportes coincidentes que describen una estructura de inteligencia activa desde meses atrás, enfocada en seguir patrones y romper el cerco de seguridad presidencial.

Desde Washington se confirmó que la CIA tuvo un papel central en la obtención y cruce de información, mientras la ejecución quedó en manos de fuerzas especiales, el mensaje fue prudente, sin detalles técnicos, pero contundente en lo político.

El presidente Donald Trump defendió públicamente la operación, aseguró que fue legal y necesaria, y dejó abierta la posibilidad de nuevas acciones contra figuras del régimen vinculadas a delitos transnacionales.

En Venezuela, la reacción oficial fue mínima, silencio institucional y señales de repliegue, mientras en círculos políticos y militares comenzó a crecer la sospecha interna, la pregunta ya no es si hubo traición, sino desde qué nivel se produjo.

En redes sociales y conversaciones públicas, la narrativa dominante apunta a un quiebre interno, la imagen de un poder compacto se desmorona, y la captura de Maduro empieza a leerse como resultado de fracturas acumuladas y lealtades erosionadas.

En el plano internacional, algunos gobiernos pidieron información formal sobre el procedimiento, sin desconocer los hechos consumados, el debate se centra ahora en el precedente que deja una operación de este tipo en términos de soberanía y derecho internacional.

Analistas coinciden en que ninguna captura de alto valor ocurre sin apoyo interno, y el caso venezolano confirma esa regla, la recompensa ofrecida y el desgaste del régimen habrían sido factores decisivos para romper silencios.

La caída de Maduro, más allá del impacto inmediato, abre un periodo de incertidumbre, tanto por la transición política como por la cacería interna que podría desatarse en busca del responsable de la filtración.

Lo que hoy queda firme es un punto, el corazón del régimen no era impenetrable, y la información que lo expuso no vino solo del exterior, vino desde dentro, ese dato, a estas horas, ya es parte del nuevo relato del poder en Venezuela.

Por. Staff

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