Después de largas décadas de hegemonía tricolor, la capital se ha convertido en una de las plazas políticas más complejas del estado.
Para muestra, sus últimos procesos electorales.
Si bien Victoria ya había conocido la alternancia en los tiempos de Gustavo Cárdenas, fue en el 2018 cuando los usos y costumbres de la competencia municipal, volaron por los aires.
Ganó la alcaldía Xicoténcatl González Uresti, un médico que antes había generado una primera grieta en su campaña como independiente, y luego -ya coptado por el panismo cabecista- pudo ganar la elección.
El resultado de este bandazo capitalino fue un desastre. Xico escaló todas las posiciones para convertirse en el peor edil que haya tenido la ciudad, al grado de que al gobierno de Cabeza de Vaca no le quedó otra alternativa que tumbarlo, a través de una inusual maniobra legislativa.
En su lugar fue impuesta Pilar Gómez Leal, la prima de la entonces primera dama del estado. No hizo un papel peor que el de su antecesor porque para eso se necesitaba mucha imaginación, pero su paso por la presidencia municipal será recordado como una curiosa anécdota de la historia de Victoria.
Era el ocaso del panismo en Tamaulipas, y tal desaseo en la operación política -visto por los victoreases como un evidente maltrato hacia su ciudad- abrieron de par en par las puertas del Palacio Municipal a Morena.
Hoy, Lalo Gattás cumple su segundo periodo al frente del Ayuntamiento después de una elección tan reñida que no terminó por definirse sino hasta que se contaron los últimos votos en los cómputos.
Antes, había sido registrado como candidato a la reelección en medio de un zafarrancho político protagonizado por el Partido Verde, el entonces delegado de Morena en Tamaulipas, el tabasqueño, Mario Llergo, y otros personajes interesados en la sucesión.
De cara al inicio del proceso electoral 2026-2027, lo que domina el ambiente de la ciudad más política del estado es la incertidumbre.
Serán cuatro posiciones de relevancia las que estarán en juego en la próxima elección: la alcaldía, la diputación federal y las dos diputaciones locales. Candidaturas que se repartirán entre una gran cantidad de aspirantes que desde ahora lucen desesperados por hacerse notar y figurar en la lista de prospectos.
Tan solo por el bloque del oficialismo pueden nombrarse a personajes como la Secretaria de Bienestar, Silvia Casas; las diputadas locales, Katalyna Méndez y Blanca Anzaldúa; el diputado federal, Pepe Braña; el Secretario del Trabajo, Gerardo Illoldi; el subsecretario y presidente del Consejo Estatal de Morena, Rómulo Pérez.
En el mismo grupo puede incluirse al propio alcalde, quien tendría la mira puesta en la diputación federal, y su secretario del Ayuntamiento, Hugo Reséndez, a quien perfilan como candidato a la presidencia municipal, aunque a juzgar por el contexto político actual, su espacio podría estar en el Partido Verde.
En este tablero saturado de nombres, ambiciones y cálculos, queda claro que la capital ya no es territorio de inercias ni de sucesiones automáticas. Y el margen de error para todos se ha vuelto mínimo.
Por. Miguel Domínguez Flores




