Con los primeros cambios realizados en la estructura del gobierno municipal de Altamira, se confirma que ya comenzó la carrera en la que se disputarán las candidaturas a la alcaldía, diputaciones locales y federales.
Ahí, en el municipio industrial, Armando Martínez Manríquez realizó varios movimientos que parecen muy naturales, en el contexto de la idea que trae para impulsar a la síndica municipal con licencia, Blanca Guzmán Hinojosa, como su favorita para la nominación de Morena a la alcaldía.
Guzmán Hinojosa fue enviada a ocupar la Secretaría de Bienestar, una dependencia que tiene una importancia estratégica en la dispersión de recursos y en la cobertura de los programas asistenciales de los tres niveles de gobierno.
Esa dependencia municipal tiene la responsabilidad de elaborar y manejar el padrón de familias beneficiarias de pensiones, apoyos diversos y acciones que se reflejan en el fortalecimiento de la estructura territorial.
Además, proporciona a quien sea su titular la oportunidad de tener una presencia constante en colonias, comunidades y ejidos de Altamira, lo que se traduce en una proyección personal que inevitablemente le otorga una ventaja política competitiva frente a los demás interesados.
Más allá de este planteamiento, la modificación hecha por Martínez Manríquez muestra un interés claro y, al mismo tiempo, legítimo: el de buscar una figura que, desde su punto de vista, represente una garantía para dar continuidad a lo realizado hasta ahora por su administración.
La llegada de Blanca Guzmán a la Secretaría de Bienestar municipal originó también otro enroque, pues el anterior titular, Rommel Faustino Martínez Flores, fue designado como director de Protección Civil local.
Rommel fue el encargado de la Coordinación Regional de Protección Civil en los primeros dos años del gobierno estatal y, según versiones oficiales, renunció a ese cargo unos días antes de la tragedia que cobró la vida de varias personas, al colapsar el techo de una iglesia en Ciudad Madero.
Esos hechos fueron aprovechados de manera superficial por algunos de sus adversarios para tratar de señalarlo como presunto responsable por omisión, al argumentar que no había realizado tareas de supervisión estructural en ese inmueble antes de su desplome.
Sin embargo, con señalamientos sin sustento y con evidente interés político, quedó claro que solo se buscaba perjudicarlo, pero ese es otro tema.
Volviendo al asunto principal de la carrera política por las candidaturas a la presidencia municipal y a las diputaciones locales y federales de Altamira, aunque el movimiento realizado en la estructura del Ayuntamiento envía una señal que muchos morenistas interpretan, la realidad es que el partido ni siquiera ha definido sus tiempos y todo lo que se diga en relación con aspiraciones es mera especulación.
Nada es casualidad y, precisamente en estos primeros días de enero, cuando apenas comienzan a asentarse las cosas con los nombramientos, desde el círculo cercano a Martínez Manríquez se difundió una medición en la que se le señala como un funcionario bien evaluado a nivel estatal.
Indudablemente, Armando es un personaje muy fortalecido dentro de Morena y, por los resultados obtenidos en sus dos administraciones, es claro que será considerado al momento de conocer su opinión para elaborar la lista de quienes irán a las encuestas.
Además, se le ve como el candidato natural para buscar la diputación federal por ese distrito.
Sin embargo, como se ha dicho, todo son especulaciones que ya corren como verdades a medias entre grupos políticos, militantes morenistas y adversarios de quienes son mencionados, desde ahora y muy tempranamente, como posibles favoritos.
Lo que no hay que descartar es que dentro del mismo partido e, inclusive, del movimiento de la Cuarta Transformación —que incluye al Partido Verde y al Partido del Trabajo— también hay hombres y mujeres que aspiran a lograr esas candidaturas y que, de manera institucional, se han comportado respetando los tiempos políticos y dando su lugar al jefe del proyecto estatal.
Por eso digo que, en los hechos, la carrera ya empezó. Algunos y algunas inician con ventaja, pero en política, como en la vida, nada está escrito ni asegurado.
Lo que sí sucederá es que las cosas se pondrán intensas y la lucha puede alcanzar niveles que eventualmente propicien fisuras internas.
Eso no le conviene a nadie en la Cuarta Transformación, por más fortaleza que exista en las tempranas mediciones de preferencias electorales.
DE VENEZUELA A MÉXICO, EL SALVAVIDAS A CUBA
El periódico inglés The Financial Times reveló en su edición de ayer que México desbancó a Venezuela como el principal proveedor de petróleo de Cuba.
La información confirma lo que en nuestro país han cuestionado representantes de diversos sectores, respecto al apoyo notablemente ventajoso que recibe el régimen cubano por parte del gobierno federal desde el sexenio anterior.
Primero fue el compañero Andrés Manuel quien, de manera generosa, abrió las puertas del petróleo mexicano a Cuba, autorizando envíos frecuentes y en grandes cantidades, a precios prácticamente subsidiados.
La relación entre López Obrador y el gobierno comunista de Cuba fue tan estrecha que incluso se prolongó hasta la actual administración, donde, por la razón que sea, la presidenta Claudia Sheinbaum ha tenido que mantener esa misma política de envío de hidrocarburos a la isla.
El caso es que The Financial Times puso el tema sobre la mesa de discusión, destacando que precisamente en 2024, cuando los cargamentos de petróleo venezolano comenzaron a declinar en su ruta hacia la isla caribeña, México aceleró su tendencia al alza en los envíos del producto.
Para el año siguiente, es decir, el que acaba de concluir, México ya era el principal proveedor de hidrocarburos del gobierno comunista y, con ello, se convirtió en un importante sostén del régimen.
Muchos dirán que esto no tiene nada que ver y que se trata únicamente de una relación comercial, pero esto también es política y, en el contexto global, tomando en cuenta lo que ha sucedido recientemente en las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela, con la captura del presidente Nicolás Maduro, es un tema que debería tomarse con mucha seriedad por las implicaciones que conlleva la lectura de la posición mexicana como proveedor petrolero de Cuba.
En síntesis, las señales que algunos actores políticos del país envían al gobierno estadounidense, ahora que está de moda sacar a relucir las relaciones entre los gobiernos de Venezuela y Cuba, tendrán que ser analizadas cuidadosamente.
Hay que recordar que hace apenas unos días el compañero Andrés Manuel publicó en su red social X una clara defensa del presidente Maduro, tras ser capturado por fuerzas militares estadounidenses.
En política, bien dicen quienes saben que la forma es fondo y que cada señal tiene una implicación más profunda de lo que parece.
Así es como debe verse la revelación del periódico inglés y la infortunada defensa que ha hecho el compañero Andrés Manuel de su amigo Nicolás Maduro.
Por. Tomás Briones
abarloventotam@gmail.com




