TAMAULIPAS, MÉXICO.- El año 2026 inicia con un panorama crítico para la agricultura del norte de Tamaulipas, donde hasta una tercera parte de la superficie agrícola podría quedar sin sembrar, debido a la baja rentabilidad de los cultivos y a una elevada cartera vencida que ha dejado sin capacidad de inversión a miles de productores.
Así lo advirtió la Unión Agrícola Regional del Norte de Tamaulipas (UARNT), cuyo gerente general, Juan Manuel Salinas Sánchez, señaló que la combinación de bajos precios de los granos, malas cosechas y problemas financieros ha generado un escenario de insolvencia creciente en el sector.
De acuerdo con registros de productores y organizaciones agrarias, más de 20 mil agricultores en el estado enfrentan créditos en mora que los han colocado en buró de crédito, dejándolos fuera del financiamiento formal, principalmente con la extinta Financiera Rural, otras instituciones privadas e incluso tiendas departamentales.
Se estima que la cartera vencida supera los 2 mil millones de pesos a nivel estatal, lo que ha obligado a muchos campesinos a renunciar a la siembra por falta de liquidez.
Tras la desaparición de la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero (FND) en 2023, quedó una cartera vencida aproximada de 1,200 millones de pesos solo en Tamaulipas, afectando a productores que ya tenían créditos activos y quedaron sin acceso a nuevas líneas de apoyo.
Los agricultores advierten que esta crisis ha provocado que alrededor del 80 % del sector no sea sujeto de crédito, debido a la mora acumulada y la falta de historial financiero limpio.
Liquidez insuficiente, escasez de agua y mercado saturado
A la problemática financiera se suma la incertidumbre hídrica en la región norte, que afecta a más de 200 mil hectáreas sin acceso seguro al agua de riego, limitando aún más las posibilidades de siembra y recuperación de inversiones.
Productores señalan que decisiones pasadas de la Comisión Nacional del Agua, relacionadas con concesiones en el marco del Tratado Internacional de Aguas de 1944, hoy impactan negativamente tanto en la producción agrícola como en el uso doméstico del recurso.
Asimismo, la importación masiva de granos a bajo precio ha saturado el mercado nacional, reduciendo la rentabilidad de cultivos como sorgo y maíz, sin que esta caída se refleje en beneficios para el consumidor final.
Impacto social y productivo
La crisis se traduce en tierras ociosas, pérdida de acceso al crédito y envejecimiento del sector agrícola, ya que muchos jóvenes han abandonado el campo ante la falta de oportunidades.
Los productores también expresaron preocupación por posibles restricciones al uso de agroquímicos sin alternativas viables, lo que podría reducir aún más la producción nacional.
El panorama, coinciden agricultores y analistas, es el de un campo al límite, con un sector agrícola cada vez más descapitalizado y con perspectivas complejas para el ciclo productivo de 2026.
Por. Antonio H. Mandujano
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