TAMAULIPAS, MÉXICO.- A pesar de que los infartos al miocardio continúan como la primera causa de muerte en el país, en Tamaulipas se ha registrado una disminución del 25 por ciento en los fallecimientos de pacientes que llegan a los hospitales con este padecimiento, informó el secretario de Salud estatal, Vicente Joel Hernández Navarro.
Durante entrevista, el funcionario explicó que, si bien después de 2020 se presentó un incremento general en los casos de infarto —asociado a enfermedades crónicas degenerativas y a las secuelas del COVID-19—, en los últimos años se ha observado un ligero descenso, particularmente en la mortalidad hospitalaria.
Detalló que esta reducción obedece, en gran medida, al fortalecimiento de la red del Centro Regulador de Urgencias Médicas y a la disponibilidad oportuna de trombolíticos en los hospitales, lo que permite una atención más rápida y efectiva a los pacientes que presentan un evento cardíaco agudo.
“Todo indica que las circunstancias actuales, así como los avances científicos y la respuesta del sistema de salud, han permitido mejorar el pronóstico de los pacientes con infarto que llegan a los hospitales”, señaló.
Hernández Navarro reconoció que en temporadas como fin de año e inicio de enero los casos suelen ser más visibles, debido a factores como el estrés, los excesos alimenticios y el descuido en el control de enfermedades crónicas; sin embargo, aclaró que no se cuenta, hasta el momento, con datos precisos que indiquen un repunte significativo en este mes en particular.
En paralelo, destacó la creación de la Dirección de Medicina del Estilo de Vida Saludable dentro de la Secretaría de Salud, cuyo objetivo es capacitar a médicos y profesionales de la salud para prevenir enfermedades como diabetes, hipertensión y obesidad, principales detonantes de los infartos.
En materia de salud escolar, el secretario subrayó que más que una vigilancia punitiva existe un acompañamiento permanente en los centros educativos, en coordinación con el sector educativo y autoridades federales. Indicó que, a través de COEPRIS, se verifica que no se venda comida chatarra en las escuelas, medida que hasta ahora se cumple sin necesidad de cierres.
Advirtió que el principal reto sigue siendo la obesidad infantil, ya que seis de cada diez niñas y niños presentan sobrepeso u obesidad, situación relacionada con la mala alimentación, la falta de actividad física y el aumento del estrés. Por ello, señaló que los resultados de estas políticas no serán inmediatos y requerirán un trabajo profundo y sostenido en detección, educación y fortalecimiento del bienestar emocional del alumnado.
Finalmente, reiteró que la Secretaría de Salud mantiene acciones permanentes para reducir los riesgos cardiovasculares en la población y mejorar la atención de emergencias, al tiempo que anunció que se dará a conocer información más precisa sobre la incidencia mensual de infartos una vez que se concluya el análisis de los datos.
Por Raúl López García
Expreso- La Razón




