Desde ayer, creyentes o no de la fe católica ya andan celebrando el Día de la Candelaria, compartiendo con familiares, amigos, y hasta desconocidos, de la tradicional tamaliza.
Y como es una fecha que hasta los políticos escépticos utilizan como pretexto para vestirse de buenas gentes y promocionarse, no dude que hoy, mañana y pasado vea que uno que otro acelerado, o acelerada, de esos que quieren verse en la boleta electoral el próximo año, repartiendo tamales en sectores populosos.
Pero no crea que lo hacen de buena fe, no, lo hacen porque saben que el día 2 de febrero, Día de la Candelaria, es una fecha muy especial y la pueden utilizar para promocionarse como hombres y mujeres de buena voluntad.
Sea cual sea la intención de los políticos, lo real es que la mayoría de las personas disfrutamos la tradición, somos mexicanos, y en México los tamales y el champurrado no saben de política ni de religión, nadie les hace un desaire, católicos o no, a los tamalitos se les tiene devoción.
Cierto es que, para la mayoría de la gente cumplir con la tradición ya no resulta barato, la cuesta de enero fue difícil y el futuro económico de muchos mexicanos es incierto, razón por la que muchos de los agraciados con el NIÑO JESUS, encontrado en la Rosca de Reyes, deberán medirse en los gastos.
¿Por qué se festeja el Día de la Candelaria?, es una celebración que tiene su origen con las costumbres que se vivían cuando nació JESUS y las que hemos desarrollado a través de los años, como la partida de la tradicional Rosca de Reyes.
En la época en que EL NIÑO JESUS nació, se acostumbraba que las madres y los niños permanecieran encerrados en su casa durante 41 días para que la madre pudiera reponerse y purificarse, llegada esa fecha los niños eran llevados al templo, junto con una ofrenda que podía ser un cordero, palomas, flores o tórtolas y eran presentados ante los sacerdotes.
Cuenta San Lucas en su evangelio que cuando MARIA y su recién nacido hijo JESUS entraron al templo, el sabio Simeón lo tomó en sus brazos y lo bendijo diciendo que -él sería la luz que iluminaría a los gentiles y que sería la gloria de Israel-.
De ahí viene que el 2 de febrero, 41 días después del nacimiento de Jesús, se festeje el Día de la Candelaria. El nombre le viene de las “candelas o velas” que representan la luz de CRISTO, proclamada por Simeón.
Eso no termina ahí, ¿recuerdas que el 6 de enero la familia y los amigos se reunieron para partir una deliciosa rosca que en su interior tenía uno o más “niñitos” y alguien al encontrarlo en su rebanada, comentó, ¡A mí me tocan los tamales!
Pues bien, el muñequito estaba oculto porque representa al niño JESUS cuando MARIA le escondió de los soldados que querían matarlo y la persona que lo encontró en su sabrosa rebanada se convirtió en su padrino o madrina lo que quiere decir que adquiere el compromiso de cuidarlo y representarlo, pero también de hacer una cena con deliciosos tamales, el 2 de febrero.
Claro, la tradición de los niños dioses va mucho más allá que recordar el hecho histórico y ofrecer tamales a los invitados. Muchas familias visten elegantemente niños dios que han pertenecido a sus familias durante muchas generaciones y el 2 de febrero los llevan a la iglesia para que el sacerdote los bendiga.
El niño, es ataviado con lo mejor que cada familia puede dar, depositado en una canasta con flores o sentado en un trono y después de la misa de bendición se reúne con los familiares y amigos para celebrar el acontecimiento con tamales junto con un espumoso y calientito atole.
En fin, la situación es que el lunes es 2 de febrero, Día de la Candelaria, pero creyentes o no de la religión católica aprovecharan el fin de semana para organizar o acudir a la tamaliza, convivir con la familia o amigos sean del credo o partido que sean, pues los tamalitos no son políticos ni tienen religión.




