Por. Tomás Briones
Ya se los había dicho desde la campaña, luego tras asumir el cargo y en distintas ocasiones; pero las evidencias indican que no todos atendieron la recomendación.
Ahora, harta de que muchos de sus correligionarios no se comprometan con los principios que dan fuerza al movimiento que sustenta a su gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum les ordenó a las —y a los, para que nadie se sienta excluido— diputadas y diputados federales de Morena que sean más de territorio y menos de escritorio.
El llamado a la acción se convirtió en un llamado de atención a sus compañeros —y compañeras, claro—, que se hizo viral en un video difundido el fin de semana.
Sheinbaum llegó a una reunión en la que había legisladores de su partido y, con el índice levantado como si fuera un estilete, señaló a todos y a nadie en particular para recordarles que su deber como servidores públicos es con la gente: en la calle, en el territorio, y no detrás de un escritorio.
Para muchos, se sientan o no aludidos, el gesto de la presidenta, acompañado de evidente molestia, puede parecer intrascendente; pero no lo es.
Pretender hacerlo pasar así denota una enorme falta de sensibilidad política y de sentido de la responsabilidad con la gente y, por supuesto, con su partido.
El acto en el que la presidenta reprendió a las y los diputados se realizó en Baja California. Fue clarísima la molestia de Sheinbaum con sus compañeros de partido que, en una señal de frivolidad, le pedían fotografías con ella.
El uso y abuso de imágenes de políticos de cualquier filiación, con gobernadores o con presidentes (antes con “e” y ahora con “a”), es parte de una vieja cultura política que sigue colocando el culto a la personalidad en el centro de la acción.
Por eso, por frívolo y por estar fuera de tono con los principios y las ideas que Sheinbaum tiene en torno al ejercicio de la política, estalló en esa actitud que se viralizó rápidamente.
Es comprensible la postura de la presidenta porque es consistente con lo que ha expresado sobre cómo deben asumir su responsabilidad los servidores públicos y representantes populares de Morena: la cercanía permanente con la gente es fundamental.
El gesto denota hartazgo, porque muchos de las y los diputados federales, e incluso locales, de Morena olvidaron que deben regresar a sus distritos, a los municipios, a las colonias, a recorrer las calles, y se han quedado en la comodidad de las oficinas.
Eso, para alguien como Sheinbaum, que mantiene la idea —muy de izquierda— de que el poder emana del pueblo, es una falta de respeto y de compromiso con la ciudadanía.
Por lo mismo, se entiende y es encomiable que haya hecho el reclamo a sus compañeros morenistas, porque no es posible pensar en un partido fuerte e identificado con las causas populares si sus representantes no están cerca de los ciudadanos.
Lo sucedido en Baja California debe ser visto y entendido por diputadas y diputados federales y locales, por senadores, por gobernadores y por presidentes municipales como un llamado de atención y un recordatorio de que se deben a la gente.
También como una señal de que, mientras no atiendan esa recomendación —que es, además, una regla básica de la política—, seguirán siendo desarraigados y frívolos, sin apoyo popular, a pesar de haber llegado a sus cargos en los Congresos, el Senado, los ayuntamientos o las gubernaturas, como haya sido.
La enseñanza final es esa: mientras prefieran la comodidad de las oficinas y se alejen de las calles, de la realidad que viven millones de mexicanos, no serán genuinamente representantes de un pueblo del que se mantienen distantes, aunque en los discursos aseguren que es el centro de su acción.
CONSOLIDA TAMAULIPAS SU SOLIDEZ FINANCIERA
En su más reciente programa transmitido a través del Sistema de Radio y Televisión de Tamaulipas, el gobernador Américo Villarreal Anaya dio cifras claras sobre el rumbo que ha tomado la entidad en los últimos tres años.
En el espacio Diálogos con Américo, el mandatario habló de los favorables indicadores económicos del estado, reflejados en la llegada de inversiones privadas, un mayor crecimiento económico, la generación de empleos y, además, en un manejo financiero responsable.
Américo Villarreal detalló varias acciones impulsadas por su gobierno para lograr una administración eficiente de los recursos públicos, lo que se traduce en una mayor solidez financiera para Tamaulipas.
Este manejo permite que, desde el gobierno de la Cuarta Transformación en el estado, se avance en temas clave como el combate a la pobreza y el mejoramiento de la calidad de vida de la población.
Las cifras presentadas indican que el conjunto de estas acciones ha permitido destinar más de 9 mil millones de pesos a obra pública en los 43 municipios.
Este desempeño ha sido determinante para que las principales instituciones financieras otorguen buenas calificaciones crediticias a Tamaulipas y para que, además, la Auditoría Superior de la Federación no haya emitido observaciones a la cuenta pública 2023.
Los datos dados a conocer por el gobernador en su programa confirman que el rumbo de la administración estatal es positivo, tanto en el manejo de los recursos como en la salud financiera del estado.




