Por Mario Prieto.
Después de que terminó su mandato como presidente de México el pasado 30 de septiembre del año 2024, Andrés Manuel López Obrador se fue a vivir tranquilamente a su hacienda de nombre “La Chingada”, que se encuentra ubicada en Palenque, Chiapas.
Ahí se encuentra tranquilito, disfrutando de las jugosas ganancias de las mieles del poder, después de haber sido el jefe de jefes en este país, y seguramente: de los milloncitos que se llevó.
Él prometió que se estaría jubilando; eso yo no se lo creo ni aunque me lo cure el osito Bimbo, porque creo que él a control remoto todavía opera muchas de las grandes e importantes decisiones de este país.
La gran pregunta es saber si le cayó como bomba la noticia que ha circulado desde hace unos días: se dio la primera alianza —léalo bien— entre Morena, ni más ni menos que con su gran archienemigo, el PRI, y Acción Nacional, para poder tener mayoría calificada en el Congreso de Nuevo León.
Y no le estoy vacilando, no es 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes. Es una clara intención del partido Morena, que está dispuesto a venderle prácticamente su alma al diablo con tal de ver de rodillas y derrotado a Samuel García.
Ya que, de esta manera, los diputados de esos tres partidos estarían tomando ventaja en el pleito que existe entre el Poder Legislativo de este estado y el gobernador Samuel García por la aprobación de más de 160,000 millones de pesos de presupuesto.
Parece un mal chiste ver en alianza a estos tres después de pleitos eternos. Se supone que los morenuchos llegan al poder precisamente por estar en contra de los gobiernos corruptos y de los políticos ratones del PRI, pero ahora son hermanitos en Nuevo León.
Los políticos se odian y se matan cuando es necesario para poder ganar una elección, pero por lo visto también se unen cuando les conviene, pensando, por supuesto, en sus intereses personales, no en los del pueblo.
¿Pues no decía AMLO que los priistas eran la mafia del poder, que eran gobiernos que habían generado ricos más ricos y pobres más pobres, y que se habían dedicado a saquear el país? Pues eso se les ha olvidado.
¿Y qué les cuento de los panistas, a los que Andrés Manuel, el “cabecita de algodón”, llamaba conservadores e hipócritas y que, junto al PRI, eran el famoso PRIAN?
Los políticos no saben de principios ni de ideales; esos los pisotean y los matan cada que les conviene.
Esta es una incongruencia más y jalada de la politiquería que se vive en nuestro país.
Así que no nos extrañe que en las próximas elecciones veamos candidatos en común donde se conjuguen los colores guinda, azul y los del tricolor.
El poder es el poder y el hambre política es el hambre política; eso nos hace ver cosas prácticamente impensables e inimaginables.
La política es un mundo de locos y de locuras.
ALCALDES: SIN VISA
Continúa el radiopasillo difundiendo que hay más alcaldes de Tamaulipas que han recibido la cancelación de sus visas.
Debido a que Estados Unidos ha tomado estas decisiones al considerarlos personas no gratas para su país.
Obviamente han mantenido en secreto esta información, pues no les conviene quedar como los malos de la película.
Así es que esos alcaldes de Tamaulipas que viven esta situación, olvídense de ir a a Mickey Mouse a Disney World y de ir a Hollywood para ver si se encuentran en la calle a Leonardo DiCaprio, confórmense con ir de paseo a Xochimilco o Real de Catorce o a comerse un Zacahuil al municipio de Pánuco, Veracruz, lo malo es que ahí no se van a encontrar ni a la chilindrina en bicicleta.




