16 febrero, 2026

16 febrero, 2026

Estabilidad no es crecimiento

UNA VEZ MÁS/ JORGE REYES

Por. Jorge Reyes

En nuestra región he visto algo que se repite con frecuencia: empresas que llevan años operando, que pagan nómina puntualmente, que tienen clientes constantes y que, en apariencia, “están bien”. Cuando preguntas cómo van, la respuesta suele ser: “Ahí vamos, estables”.

Y durante mucho tiempo pensé que eso era suficiente. Hasta que entendí que estabilidad no necesariamente significa crecimiento.

Una empresa estable puede estar facturando lo mismo desde hace cinco o diez años, con los mismos clientes, los mismos procesos y la misma estructura. No pierde dinero, pero tampoco gana terreno. Vive en una zona cómoda donde no hay crisis… pero tampoco expansión.

El problema es que el mercado no se queda quieto. Los costos suben, los competidores evolucionan, las expectativas del cliente cambian. Y lo que hoy parece estabilidad, mañana puede convertirse en retroceso silencioso.

En la zona sur de Tamaulipas esto es muy común. Muchos negocios familiares han sobrevivido por reputación y relaciones de años. Eso es valioso, pero no es estrategia. La pregunta que casi nunca se hace es: ¿estamos creciendo en rentabilidad o solo manteniendo operación?

He aprendido que crecer no siempre significa abrir otra sucursal o duplicar personal. A veces crecer es algo más básico y más incómodo: mejorar márgenes, ordenar el área comercial, profesionalizar procesos, dejar de depender de una sola persona para vender.

Hay empresas que facturan más, pero ganan lo mismo. O incluso menos. Eso no es crecimiento, es expansión desordenada.

También he visto lo contrario: negocios que, sin hacer ruido, ajustan su modelo, afinan su proceso comercial y elevan su ticket promedio. No necesariamente venden más volumen, pero venden mejor. Y ahí empieza la verdadera transformación.

La estabilidad puede ser una etapa, pero no puede ser el destino final. Porque cuando una empresa deja de tensionarse hacia adelante, empieza a conformarse. Y el conformismo empresarial es peligroso en mercados pequeños donde la competencia se mueve rápido.

En nuestra región hay talento, relaciones y oportunidades suficientes para crecer. Lo que a veces falta es la decisión de incomodarse, de revisar números con honestidad y de aceptar que “estar bien” no siempre es suficiente.

Yo prefiero una empresa que esté construyendo crecimiento, aunque implique ajustes y decisiones difíciles, que una empresa cómoda que no sabe si dentro de tres años seguirá siendo relevante.

La estabilidad da tranquilidad.

El crecimiento da futuro.

Y son cosas muy distintas.

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