Por Staff
Expreso-La Razón
Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», era reconocido por autoridades de México y Estados Unidos como el fundador e indiscutible jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), organización que en la última década se convirtió en una de las más poderosas y sanguinarias del país.
Según reportes federales dados a conocer el 22 de febrero de 2026, Oseguera Cervantes murió en un operativo encabezado por fuerzas federales en el estado de Jalisco, presuntamente en las inmediaciones de Talpa de Allende, localidad considerada reducto del grupo criminal. La operación desencadenó narcobloqueos en al menos seis estados de la república.
Oriundo de Naranjo de Chila, municipio de Aguililla, Michoacán, nació el 17 de julio de 1966 en el seno de una familia campesina dedicada al cultivo de aguacate. Dejó la escuela primaria siendo niño para incorporarse al trabajo en el campo.
Años después emigró a Estados Unidos, donde en la década de 1990 fue arrestado por delitos relacionados con drogas y luego deportado a México. De regreso al país, encontró su camino en las estructuras del narcotráfico, primero dentro del Cártel del Milenio y posteriormente vinculado al Cártel de Sinaloa.
La muerte de Ignacio «Nacho» Coronel y la consecuente fragmentación del Cártel del Milenio abrieron el espacio que Oseguera Cervantes, junto con otros operadores, aprovechó para edificar lo que hacia 2011 tomaría el nombre de CJNG. Bajo su conducción, la organización se extendió con rapidez por el territorio nacional y llegó a operar en mercados internacionales.
Tanto México como Estados Unidos lo tenían en sus listas de los criminales más buscados. La DEA llegó a ofrecer hasta 15 millones de dólares por información que permitiera su captura, cifra que reflejaba el peso de las acusaciones acumuladas en su contra: conspiración para distribuir cocaína y metanfetamina, participación en una empresa criminal continua y uso de armas de fuego vinculado al tráfico de drogas hacia el mercado estadounidense. El gobierno mexicano, por su parte, también mantenía una recompensa de carácter millonario.
El CJNG fue señalado reiteradamente por el tráfico masivo de drogas sintéticas, el lavado de dinero a gran escala y una violencia sostenida contra las fuerzas de seguridad, factores que lo posicionaron como el principal rival del Cártel de Sinaloa.
Desde mediados de los años 2000, diversas fiscalías federales estadounidenses habían presentado indictments en su contra por delitos que abarcaban el narcotráfico internacional, la portación de armas y la coordinación de redes de distribución de drogas hacia territorio norteamericano. Esas acusaciones lo mantuvieron durante años en las listas de «Kingpins» y fugitivos de alta prioridad en múltiples jurisdicciones federales, convirtiendo su captura en uno de los objetivos más perseguidos por las agencias antinarcóticos de ambos países.




