Plástico, pirólisis y la pregunta que falta
POR: MIGUEL DOMINGUEZ FLORES
El gobernador Américo Villarreal y el subsecretario federal de Industria y Comercio, Vidal Llerenas Morales, visitaron esta semana la planta de pirólisis del Grupo Industrial Águila en Altamira. La instalación convierte residuos plásticos —polietilenos y tapones de botella, principalmente— en cinco productos: gasolina, diésel, queroseno, parafina y gas. El recorrido contó con la presencia del gabinete estatal, los alcaldes de la zona conurbada del sur y legisladores locales y federales.
La tecnología de pirólisis no es nueva. Consiste en la descomposición térmica de materiales orgánicos en ausencia de oxígeno, y su aplicación a residuos plásticos ha sido explorada en distintos países como alternativa para reducir el volumen de desechos que terminan en vertederos o cuerpos de agua. Su viabilidad como solución de escala, sin embargo, depende de variables que la visita gubernamental no abordó públicamente: capacidad instalada de procesamiento, costo por litro de combustible producido frente al precio de mercado, y porcentaje de los residuos plásticos municipales que efectivamente pueden ser procesados bajo este método.
El sur de Tamaulipas tiene condiciones que hacen relevante este tipo de iniciativa. Altamira alberga uno de los complejos petroquímicos e industriales más importantes del Golfo de México, y la zona conurbada Tampico-Madero-Altamira genera volúmenes de residuos plásticos que los sistemas municipales de recolección y disposición final no procesan con eficiencia. Si la planta del Grupo Industrial Águila tiene capacidad real para operar a escala significativa, el proyecto resuelve dos problemas simultáneamente: reduce presión sobre los sitios de disposición final y genera un insumo energético alternativo en una región con infraestructura para distribuirlo.




