Por Raúl López García
TAMAULIPAS, MÉXICO.- A pesar de que cada vez más mujeres cuentan con mayor preparación académica, las desigualdades en el mercado laboral persisten. En Tamaulipas, la participación económica femenina se mantiene cerca del promedio nacional, pero las cifras muestran que aún existen brechas importantes en ingresos, empleo formal y oportunidades laborales.
De acuerdo con estadísticas difundidas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) con motivo del Día Internacional de la Mujer, basadas en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del tercer trimestre de 2025, las mujeres continúan enfrentando condiciones menos favorables en el mercado laboral en comparación con los hombres.
En México, la población de 15 años y más alcanzó los 103.1 millones de personas. De ese total, el 53.1 por ciento corresponde a mujeres y el 46.9 por ciento a hombres, lo que confirma que ellas representan la mayoría de la población adulta del país.
Sin embargo, esta mayoría poblacional no se refleja en la misma proporción en el mercado laboral. La tasa de participación económica femenina se ubicó en 45.7 por ciento, mientras que en los hombres alcanzó 75.1 por ciento, lo que representa una brecha de 29.4 puntos porcentuales entre ambos grupos.
Dentro de este panorama nacional, Tamaulipas se ubica prácticamente en el promedio del país en participación económica femenina, con una tasa cercana al 46 por ciento. El estado se mantiene lejos de las entidades con mayor presencia de mujeres en el mercado laboral, como Colima, Baja California Sur y Ciudad de México, pero también por encima de estados con menor participación, como Veracruz, Zacatecas y Chiapas.
Además de la participación laboral, otro de los retos se encuentra en los niveles de ingreso. Casi la mitad de las mujeres trabajadoras enfrenta salarios bajos: el 46.7 por ciento percibe hasta un salario mínimo y el 5.6 por ciento no recibe ingresos por su trabajo.
En contraste, una mayor proporción de hombres se concentra en rangos salariales más altos. Por ejemplo, el 33.6 por ciento de los hombres gana entre uno y dos salarios mínimos, mientras que entre las mujeres esa proporción es de 25.6 por ciento.
La informalidad es otro de los factores que impacta con fuerza el trabajo femenino. De las 24.3 millones de mujeres ocupadas en el país, el 55.9 por ciento se encuentra en empleos informales, lo que implica la ausencia de prestaciones laborales y seguridad social.
En este contexto también destaca el trabajo no remunerado. El 9.4 por ciento de las mujeres ocupadas realiza actividades laborales sin recibir pago, más del doble que entre los hombres, donde la proporción es de 4.5 por ciento.
A pesar de estas desigualdades, las mujeres han registrado avances importantes en el ámbito educativo. Entre 2015 y 2025, la proporción de mujeres con estudios de nivel medio superior o superior aumentó de 27.2 a 38.3 por ciento.
Al mismo tiempo, el porcentaje de mujeres con primaria incompleta disminuyó de 17 a 11.7 por ciento en ese mismo periodo, lo que refleja una mejora gradual en los niveles de escolaridad.
Sin embargo, una mayor preparación académica no garantiza mejores condiciones laborales. Entre las mujeres con educación media superior o superior, el 39.7 por ciento se encuentra en condición de subocupación, es decir, tienen empleo pero necesitan trabajar más horas para mejorar sus ingresos.
A este panorama se suma la llamada brecha laboral, que incluye a personas desempleadas, subocupadas o disponibles para trabajar. En el caso de las mujeres, este indicador alcanza el 20.8 por ciento, cifra superior al 14.3 por ciento registrado entre los hombres.
Las cifras muestran que, aunque las mujeres han logrado avances importantes en educación y participación económica, aún enfrentan retos estructurales para alcanzar condiciones laborales más equitativas en México y en entidades como Tamaulipas.




