POR. JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ CHÁVEZ
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Por segunda vez consecutiva en lo que va de 2026, el alcalde de Altamira, Armando Martínez Manríquez, ha sido distinguido como el mejor evaluado de Tamaulipas y uno de los diez con las calificaciones más altas del país en su desempeño como presidente municipal.
Como se recordará, de acuerdo a una medición de la casa encuestadora Rubrum, el pasado mes de enero el munícipe altamirense se colocó a la cabeza de los 43 jefes edilicios de la entidad y ocupó la posición nueve entre cien ediles de la República.
En febrero se repitió la historia.
Según la firma Arias Consultores, Martínez Manríquez subió otra vez al podio como el que logó la más alta aceptación del país con una aprobación del 73.7 por ciento, mientras que a decir de la encuestadora Setistical Research Corporation, los ciudadanos tamaulipecos le otorgaron una nota de 61.7 puntos y Demoscopia Digital un 63.5 por ciento como el número uno del Estado.
Los factores que, desde la óptica popular, contribuyeron a que el jefe edilicio lograra esa calificación fueron la cercanía con la gente, el fortalecimiento de la infraestructura urbana, igual que el impulso que ha dado a la economía local y a los programas de Bienestar Social.
Una de las razones por las que los votantes auguran que la poderosa marca política de la Cuarta Transformación mantendría en su poder en el municipio, la alcaldía, las diputaciones locales y la curul federal que estarán en juego el cercano 2027.
Significa asimismo que sí, como piensan unos, la candidata de la 4T a la presidencia de la tierra de Cuco Sánchez, fuera la Blanca Guzmán, la síndica y secretaria de Bienestar Social lograría sin dificultades que Morena continuara al frente de la Comuna por otros tres años
Ya que tocamos el tema de los comicios del año que viene, no obstante las disposiciones contra el nepotismo promovidas por el partido guinda, en los círculos políticos de Tampico se incluye a Manuel Leal Villarreal, hijo de la alcaldesa Mónica Villarreal, en la lista de los presuntos interesados en la candidatura de diputado federal que se renovará el año entrante.
También se menciona que otro vástago, pero de la diputada priista Paloma Guillen Vicente, Jorge Alberto Méndez Guillen, mueve sus influencias para que le ayuden a participar en la entrante contienda electoral, a pesar de que en el 2015 el profesionista fue inhabilitado por la Función Pública para ocupar cargos públicos durante diez años acusado de negligencia administrativa.
También suena para disputar una candidatura de diputado local en la jornada electoral que se avecina el delegado municipal de Tampico en la zona norte, Alejandro Rubio De la Portilla, que en otros procesos selectivos se quedó en la orilla.
Entre paréntesis, por otra parte, a pesar de que el PRI gobernó al país durante 70 años, el cumpleaños 87 del instituto, ahora en desgracia, pasó inadvertido.
A diferencia de años atrás, cuando la ex aplanadora electoral gobernaba varias entidades y aún era una fuerza nacional, los jerarcas aprovechaban la ocasión para celebrar en grande el acontecimiento,
Esta vez, sin embargo, prevaleció un silencio sepulcral y los dirigentes en turno, encabezados por Alejandro Moreno, parece que prefirieron conmemorar la fecha en privado o guardar silencio porque ya no tienen ningún motivo para festejar.
Señal de que la mayoría de los votantes del país lo han olvidado y que seguramente lo olvidarán en las urnas en los próximos procesos electorales, que, para muchos, serán los funerales y el triste final del tricolor, que durante décadas fue autoproclamado heredero histórico de las luchas y demandas sociales de la Revolución Mexicana.




