Por Raúl López García
CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS.- El esfuerzo de años quedó en silencio en cuestión de minutos. El salón de belleza Luévano Salón, propiedad de la emprendedora Cyntia Nayeli Galván, fue saqueado por delincuentes en la zona centro de la ciudad, dejando prácticamente vacío el espacio donde día a día trabajaba para salir adelante.
El negocio se ubica en las calles 12 y 13 de Alberto Carrera Torres, donde Cyntia levantó poco a poco su emprendimiento con herramientas de trabajo, maquillaje y equipos que adquirió con sacrificio. Hoy, ese lugar luce distinto tras el robo que la dejó sin gran parte de lo necesario para continuar atendiendo a sus clientes.
A través de un video difundido en redes sociales, Cyntia Galván compartió su dolor y frustración. Con la voz entrecortada, relató que delincuentes ingresaron al salón y se llevaron prácticamente todo: secadoras, planchas, equipo de estilismo y material de maquillaje indispensable para su trabajo diario.
En el mensaje, la emprendedora expresó que su salón representaba no solo su fuente de ingresos, sino también el sueño que había construido con dedicación y largas jornadas de trabajo. “Es muy difícil volver a empezar”, dijo conmovida al explicar la magnitud de la pérdida.
Tras difundirse su caso, decenas de personas comenzaron a enviarle mensajes de solidaridad. Hombres y mujeres de la comunidad han manifestado su deseo de ayudar para que pueda recuperar poco a poco las herramientas que necesita para volver a abrir las puertas de su negocio.
La historia de Cyntia refleja la lucha diaria de muchos emprendedores que dependen de su trabajo para sostener a sus familias. En su caso, el salón de belleza era más que un local: era el resultado de años de esfuerzo, ahorro y constancia.
Quienes deseen brindarle apoyo económico pueden hacerlo mediante una transferencia a su cuenta de Mercado Pago, a nombre de Cyntia Nayeli Galván, con la CLABE interbancaria 722969020242347632, recursos que serán destinados a la reposición del equipo robado.
Hoy, Cyntia enfrenta el reto de levantarse nuevamente. La solidaridad de la comunidad puede marcar la diferencia para que este pequeño negocio vuelva a encender sus luces y continúe siendo un espacio de trabajo, dignidad y esperanza.




